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martes, 7 de febrero de 2012

Buscando el avivamiento. (2da.Parte)


UNA NACIÓN SE SANA CUANDO ORAMOS. “ y oran”

• Orar porque es la única opción que tenemos.
• Orar porque Jesús mismo lo demostró en todo su ministerio.

“No importa que nivel de madurez espiritual hayamos alcanzado,
necesitamos renovar nuestras apariencias, necesitamos frescas manifestaciones
y nuevas visitaciones del cielo. Necesitamos que las ventanas de los cielos
se abran una y otra vez sobre nuestras cabezas. Necesitamos que el
Espíritu Santo nos de otra vez un Pentecostés.”
Charles Spurgeon.

“ Sin mi nada podéis hacer” Jesús.

La oración, la intercesión y el quebranto son las herramientas divinas para ver cambios sustanciales en nuestra nación. ¿Cuándo fue la última vez que invertimos unas cuantas horas en la noche o en la mañana para interceder por nuestra nación?. Dios le dijo a Salomón: ¡Si mi pueblo se humilla y ora!. Dos primeros elementos vitales en el sendero de la recuperación de nuestra nación y esos dos elementos comienzan en mi y en ti.

UNA NACIÓN SE SANA CUANDO BUSCAMOS EL ROSTRO. “ Y buscaren mi rostro”.

¿Qué es buscar su rostro? No es lo mismo que orar?.

No, No es lo mismo. Usted y yo podemos orar sin buscar el rostro de Dios. Buscar el rostro de Dios es un grado más de profundidad en la comunión con el Padre.

Uno puede orar sin buscar su rostro. Así como usted puede hablar con alguien sin mirar su rostro. Para poder mirar el rostro de alguien uno tiene que sentirse libre de culpa. Mirar el rostro es estar dispuesto a ser confrontado. Y es ahí donde muchas veces huimos fácilmente escondiéndonos aún en la misma oración para no ser confrontados por el Dios Eterno.

No puede prevalecer el rostro humano ante el rostro divino. Uno tiene que rendirse.

Como Isaías lo hizo:
“Vi yo al Señor sentado sobre su trono alto y sublime y sus faldas llenaban el templo…. Entonces dije: ¡Ay de mi! Que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundo, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos” Isaías 6: 1,5.

Pedro ocultó su rostro ante Jesús. Sintió la confrontación del Maestro:
“Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. Luc 5:8

Gedeón exclamó un grito de muerte:
Y viendo Gedeón que era el ángel del Señor, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto el ángel de Jehová cara a cara. Jueces 6:22

Abraham escondió su rostro muriendo así a sus planes y su identidad cambió.
Y siendo Abraham de edad de noventa y nueve años, se le apareció El Señor y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mi, y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mi y ti, y te multiplicaré en gran manera. Entonces Abraham cayó sobre su rostro y Dios habló con él diciendo: He aquí mi pacto contigo, serás padre de muchedumbres y no se llamará más tu nombre Abraham, sino que será tu nombre Abraham porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes”. Gen 17:3-5

Jacob fue marcado por el rostro de Dios.
Y llamó Jacob el nombre de aquel Lugar Peniel: Porque vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma. Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera”. Gen 32:30,31

Moisés ocultó su rostro para morir a su vida sin propósito.
Y dijo: No te acerques acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu Padre, Dios de Abraham, Dios Isaac, Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Éxodo 3:5,6.

Elías no pudo mantener su rostro mientras huía.
Y cuando lo oí Elías, cubrió su rostro con su mano, y salió, y se pudo a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz diciendo: Qué haces aquí Elías? I Rey 19:13.

Ahora podemos ver la razón por la cuál en 2 Crónicas 7, Dios habla primero de humillarse, luego habla de orar y nos sube a un tercer escalón al hablarnos de buscar su rostro. Por eso el rey David dijo:
Escudríñame Oh Dios y ve si hay en mí camino de perversidad.

Nuestra nación comienza a sanarse cuando nosotros mismos, quienes conocemos a Dios personalmente no evadimos la confrontación divina luego de humillarnos y orar. En nuestras manos cae tremenda responsabilidad. (continuará)

martes, 14 de junio de 2011

¿Por Qué No Hay Avivamiento Hoy?


¿Por Qué No Hay Avivamiento Hoy? es la falta de auto sacrificio, es decir, no queremos abandonar nada para dar todo por el Señor. Esto es mostrado en que debemos de “convertirnos de (nuestros) malos caminos” y “tomar (nuestra) cruz cada día, y seguirlo” (2 Crónicas 7:14; Lucas 9:23). Esto significa simplemente que no podemos continuar viviendo en el pecado y al mismo tiempo reclamar que vivimos para el Señor. Ya ven, amados, así como el agua y el petróleo no pueden mezclarse juntos, es totalmente imposible para la santidad y la iniquidad convivir; o tener comunión. “Porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14).

Por lo tanto, vemos primero, que para que el avivamiento venga tenemos que “convertirnos de (nuestros) malos caminos”. Esto significa que tenemos que abandonar, es decir, convertirnos de la manera que hemos estado viviendo; porque “todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino” (Isaías 53:6) siempre que reincidamos en el pecado. Y ¿qué son “malos caminos” sino en darle la espalda al Señor Jesucristo para vivir “de los placeres temporales de pecados” (Hebreos 11:25) y “amar al mundo, y las cosas que están en el mundo” (1 Juan 2:15)? ¿Digo algo que no es Bíblico? ¡Definitivamente que no! Cada creyente verdadero sabe de experiencia las tentaciones y luchas con el pecado en su vida; y más ciertamente, ellos conocen sus fracasos y reincidencias. Ya ven, amados, lo que Dios dice de Su pueblo antiguo es también verdad de Su pueblo en estos días; y Él tiene toda razón porque quejarse: “Mi pueblo está inclinado a rebelarse contra mí” (Óseas 11:7). Qué santo de Dios no puede decir con el apóstol Pablo: “Y yo sé que en mí (esto es en mi carne) no mora el bien; pues el querer está en mí, pero el hacer el bien no. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que mora en mí” (Romanos 7:18-20).

Sin embargo, tristemente el cristiano por negligencia o desobediencia voluntariosa, en vez de voltear a Dios en busca de la gracia y las fuerzas para resistir la tentación y huir de ella (compare Génesis 39:7-12), se rendirá por el momento del placer del pecado. Una vez que eso sucede, no sólo encontramos que el pecado llega a ser más atractivo y más fuerte, pero ¡también llega a ser más grato! ¡Por eso es que estamos tan susceptibles a reincidir! A causa del pecado que mora en nosotros, ¡lo amamos! Además, endurece nuestro corazón (Hebreos 3:13). Eso en seguida lo hace muy difícil de “convertirnos de (nuestros) malos caminos”; e incluso si somos hechos conscientes de nuestra reincidencia en alguna manera u otra, hallamos que o no queremos volvernos a Él; o ¡no lo podemos hacer de nuestro propio! Además, nuestro amor para el Señor se ha resfriado tanto que ya no hay un deseo cualquier para Él; ¡así como el marido infiel está de su esposa! Él ya no es nuestro “primer amor” (Apocalipsis 2:4); y por lo tanto, no lo buscamos porque estamos tan contentos con nuestro pecado.

No obstante, tenemos que decir, ¡esa es una de las razones porque no hay avivamiento, en un sentido general, en la Iglesia hoy en día! ¡Hay tanta sensualidad, carnalidad y mundanería, no sólo en la Iglesia pero también en el púlpito! Por causa de ello, no hay humildad en las vidas del pueblo de Dios, mucha oración sin en verdad orar; y seguramente, ninguna urgencia para volverse a Dios. La evidencia de esto es visto que en vez los cristianos profesos teniendo un efecto e influencia en todas las áreas de la sociedad; ¡ha sido al revés! Temo que tenemos que decir que mucho de la cristiandad de hoy se ha “conformado a este mundos” (Romanos 12:2) de modo que nuestro testigo para Cristo y el Evangelio ha perdido su poder y belleza. ¡Eso es lo que sucede cuando reincidimos a los “malos caminos” del pecado! ¡Mientras que nos quedemos allí, puede creer que no hay un avivamiento venidero!

Pero, secundariamente, podemos saber que el avivamiento ha venido cuando “tomamos (nuestra) cruz cada día, y (sigamos a Jesús)”. En la reincidencia nos encontramos en un estado muy deplorable; y eso es cuando nuestros corazones están “hastiados de sus caminos” (Proverbios 14:14). ¡Eso siendo el caso no estamos siguiendo a Jesús porque vivimos para nosotros mismos! ¡Pero oh! Cuán diferente es cuando Dios abre las ventanas del cielo y derrama Su gracia y Su Espíritu sobre Su pueblo reincidido; y la promesa será verdad: “Porque yo derramaré aguas sobre el que tiene sed, y ríos sobre la tierra árida; derramaré mi Espíritu sobre tu linaje, y mi bendición sobre tu descendencia; y brotarán como entre hierba, como sauces junto a corrientes de aguas” (Isaías 44:3, 4). Ahora, ¿no te hace esto sediento y te causa que ores como David? “Extendí mis manos a ti; mi alma tiene sed de ti como la tierra sedienta” (Salmo 143:6); o como en el Salmo 63:1, 2 – “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde agua no hay; para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario”.

Por supuesto, tenemos que tener presente que tener “sed” no es Avivamiento____ es una condición que tiene que existir en el cristiano reincidido en orden para que el Avivamiento pueda venir; porque son sólo ésos que tienen sed para Dios que tendrán “aguas derramados sobre ellos”, y son ésos que por la gracia de Dios han sido hechos dispuestos para hacer lo qué 2 Crónicas 7:14 y Lucas 9:23 dicen que debemos de hacer ¡si verdaderamente deseamos Avivamiento! Por lo tanto, tenemos que decir que son sólo ésos que podrán, no sólo de “convertirse de sus malos caminos”, pero también “tomar su cruz cada día, y (seguir a Jesús)”. Quizás preguntará: "¿Cómo sucede esto?" Bueno, recuerda que una planta que se marchita se está secando debido a la falta de agua, pero se revitalizará, se renovará y será restaurada siempre que sea regada. ¡Esto es también verdad en el sentido físico siempre que una sed sea satisfecha con agua refrescante! Creo que podemos aplicar esto espiritualmente. ¡La sed de un reincidente para Dios que es satisfecho por las lluvias celestiales de gracia y bendiciones de Dios definitivamente experimentará el Avivamiento!

Entonces, muy ciertamente, cuando eso sucede ahora el cristiano estará dispuesto, no sólo para “convertirse de sus malos caminos”, pero también “tomar su cruz” para "seguir (a Jesús)"; ¡no importa que! Ahora él es hecho dispuesto para hacer todo eso, para llegar a ser “sacrificio vivo” (Romanos 12:1) para su Señor y Salvador Jesucristo; es decir, para ser lo que él debe de ser en Jesucristo (2 Corintios 5:17). Todo lo que significa el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual será verdad al cristiano que es convertido a Dios, es decir ¡él es Avivado, Renovado, Restaurado; y seguramente, Reformado! Al mismo tiempo, tenemos que notar que esto no será simplemente una experiencia de un día; o mientras que las "reuniones de avivamiento" duren, sino que el Avivamiento verdadero es una obra de gracia de “cada día” sobre el reincidente restaurado para que tome su cruz cada día para seguir a Jesús. Por eso costará mucho en seguir verdaderamente a Jesús cada día, ¿verdad?

Por lo tanto, la pregunta que tenemos que contestar es: ¿Estamos dispuestos de convertirnos de nuestros malos caminos para que podamos tomar nuestra cruz cada día para seguir a nuestro Señor en obediencia a Él y para separarnos de todo lo que es mal ante del Señor? No sólo eso, pero ¿estamos dispuestos a humillarnos, en orar y buscar Su rostro, y de negarnos para que nuestro Dios glorioso mande que las nubes lluevan una vez más sobre Su pueblo reincidido (compare Isaías 5:6)? Oh, pueblo de Dios, vamos a ser serios acerca de ello y permitir que la urgencia de la hora nos traiga a nuestros rostros ante del muy Santísimo con un corazón roto y espíritu contrito por haberle ofendido tanto, implorando la sangre preciosa y la justicia de Su amado Hijo, el Señor Jesucristo, para que Él en Su ira se acuerde de la misericordia (Habacuc 3:2). Sí, amados, vamos a implorar ante Su trono de gracia por la misericordia y gracia para que Él nos “vivifique según su palabra” (Salmo 119:25, 107, 154) como Él prometió: “Entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14); porque como Él dice en otro lugar: “Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos” (Oseas 14:4). ¡ALELUYA!!! Oh, permita que así sea, OH SEÑOR. Amén.

domingo, 28 de diciembre de 2008

2008 que se va y 2009 que nos enfrenta…”Pasemos al otro lado”



Los especialistas, destacan que a pesar de los esfuerzos de cada Gobierno de Estado por mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, la crisis financiera mundial en el año 2009 impactará a cada nación."El 2009 será un año difícil para el Gobierno estatal y los municipios, por lo que tienen que ser estratégicos en la aplicación de los recursos públicos", consideran y proponen ahorrar dinero de cosas superfluas para aplicarlo en obras.Si una comuna por ejemplo, está acostumbrada a invertir en eventos de promoción, ya no podrá hacer ese gasto porque será dinero tirado a la basura, de ahí que deben readecuar su forma de usar el dinero.Al mismo tiempo, urge la necesidad de crear un grupo multidisciplinario de especialistas e investigadores para que diseñen una estrategia viable y posible para hacer frente a la debacle.Se trata de convocar a una gran estrategia estatal, jalar a los mejores cerebros y académicos y en un compromiso ciudadano y civil , sentarnos para buscar una estrategia de desarrollo que sea viable y posible. No soy un experto, pero creo firmemente que este equipo puede ser multipartidista, porque no debe importar el color o la afiliación partidista, o la religión que profese, sino atender y resolver las necesidades del pueblo.
Estamos terminando un año. Hay quienes prefieren celebrar este acontecimiento de una manera superficial y vana, con explosión de vaciedad y ruido para no pensar.
Yo me invito, y los invito a todos ustedes, a aprovechar esta oportunidad, de iniciar un año nuevo, de una manera mas sensata y madura: serenándonos y calmadamente entrar dentro de nosotros mismos para reflexionar, orar y compartir amistosa y familiarmente.
Vamos a tomar consciencia del tiempo y de su valor e importancia; para agradecer el tiempo vivido y esperar el que siempre viene cargado de dones y dificultades. El tiempo es el hilo que teje nuestra historia, es como un correo de gracias y bendiciones.
En una encíclica pude leer una declaración muy importante: “Un elemento distintivo del cristianismo es que los cristianos tienen un futuro. No es que conozcan los pormenores de lo que se espera, sino saber que su vida, en conjunto, no acaba en el vacío… La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par y se ha dado una vida nueva”. Entonces tu vida puede y debe cambiar, ya no tienes nada que temer. Ya no puedes mirar con angustia el mañana. La misma muerte se convierte en amiga. Cristo con su muerte y resurrección nos ha dado la llave para abrir el mañana y hacer de cada día una nueva oportunidad.
Nos da las llaves para abrir la esclavitud, la persecución, la incomprensión y cada lucha y esfuerzo se convierten en peldaños de liberación. El tiempo, para el que vive su fe y de la fe, es una oportunidad de crecimiento y de siembra. Todavía podemos ser más y hacer más y servir y amar más y más. No tengamos miedo al paso del tiempo. No tengamos miedo a envejecer. Cultivemos más bien, cada día, la esperanza de un día mejor.
Cristo es el día sin ocaso, el lucero que no se apaga, la llama que siempre arde. El puede iluminar todas las noches. El puede llenar de fuerza todos los vacíos. El puede dar sentido y consistencia a todos los instantes. Todas las cosas y todos los acontecimientos pueden tener gran valor si ponemos en ellos la marca del Espíritu de Cristo, el sello del amor. El amor vence la temporalidad.
Lamentablemente, también podemos acumular días vacíos, esos días que no cuentan. Son días vividos con ligereza y egoístamente. Lo que da peso y consistencia a los días es el amor. El día que no se haya amado, bórralo de tu calendario de vida; y si has amado solo un poquito, cuéntalo por la mitad: “No se trata de llenar la vida de años, sino de llenar los años de vida”.
Agradece: a aquellos que con su manera de ser, te ayudaron a ser más humano, más sencillo, más sensible a las cosas de Dios. A aquel que supo escucharte comprensivo. A aquellos con quienes compartiste tus ratos difíciles y de alegría. A aquel que te ayudó a descubrir tu riqueza interior. A aquel que con su gran bondad te hizo ser sencillo. A aquellos que descubriste un día y “se quedaron en ti”. A aquel que corrigiéndote con cariño te hizo caminar. A aquel que con su vida incansable te animó a luchar. A aquellos que sin desesperarse siempre esperaron lo mejor de ti. A aquel que te exigía siempre haciéndote crecer en grandeza. A aquel que te hizo sentir importante cuando necesitó de ti. Aquellos que estando lejos los sentiste cerca. A aquel que con su desacuerdo te hizo descubrir tu verdad. Aquellos que sabes te quieren y siempre confían en ti. A aquel que siempre te anima a ver lo positivo. A aquel que te quiere como eres, animándote a crecer. A aquellos que con su experiencia interior te ayudaron a conocer a Dios y te anunciaron la buena noticia de que: Dios es tu mejor amigo, y te ama.

No olvidemos de pedir perdón, por nuestras faltas de fe. Por nuestros miedos y desconfianzas. Por nuestras omisiones. Por nuestras prisas, ligerezas y rutinas. Por no dar el fruto esperado. Por hacer sufrir a otros. Por no correr en ayuda de los demás. Por nuestros menosprecios e intolerancias. Por no compartir con los hermanos. Por nuestro orgullo y por no saber confiar y esperar en Dios.
Entre las tantas historias que los Evangelios relatan de Jesús, hay una que me es personalmente muy significativa; se trata de cuando el Señor calma la tempestad. Ciertamente un día en la vida de Jesús, durante su permanencia acá en la tierra no debió haber sido muy reposado ni para Él, ni para sus discípulos, pero al finalizar un buen día de aquellos, el Maestro montándose en una barca dice: “ pasemos al otro lado ” Podemos usar nuestra imaginación para revivir en cierta manera la escena, hasta donde la Palabra nos lo permite, y de esa manera me imagino a los discípulos de Jesús cansados, anhelando sentarse a solas con su Maestro, disfrutando tal vez de un merecido buen pedazo de pan fresco y algo de pescado, mientras deleitan sus oídos con las enseñanzas de su Señor, y sin embargo en lugar de todo eso, el Señor dice “ pasemos al otro lado ”. Muchos de los que seguían a Jesús, seguramente se miraron entre ellos, pero a pesar de las condiciones, posiblemente no muy favorables para un viaje en barca, como lo eran el cansancio, la oscuridad, el viento que iniciaba a soplar amenazante, era el Señor quien había hablado.
Lo que ocurrió a continuación es bastante conocido, se desató una gran tormenta y la barca se anegaba, mientras que el autor de la aventura “dormía plácidamente” en la popa de la barca. Puedo imaginarme aún a los discípulos afanados luchando contra los vientos y tratando se sacar el agua de la barca, hasta que fueron donde el Señor estaba y le despertaron diciéndole: Señor, no tienes cuidado que perecemos? Posiblemente se hubiese podido leer entre líneas algo así como “¡Señor, fuiste tú el de la idea de pasar al otro lado y te quedas acá durmiendo, por lo menos álzate y ayúdanos a sacar agua de la barca, para que no muramos!”. El Maestro se levanta, calma los vientos y la tempestad y reprende a sus discípulos, por la su falta de fe.
El Señor muchas veces me ha dicho, “ Nelson, pasemos al otro lado ”, sé que con usted también lo ha hecho; “ hijo mío, es hora de cambiar, de ir a otro lugar, de subir otro nivel en tu vida de cristiano ” y puede ser que las condiciones no parezcan ser las mas favorables y puede ser que en medio del camino se desate una terrible tormenta y peor aún, puede ser que en medio de todo, el Señor se acueste a dormir en la popa de nuestra zozobrante barca. ¡Qué situación desesperante! Pero, cómo puede ser posible que se nos olvide ¿Quién es el que va con nosotros en la barca?, es el Dios Todopoderoso. Recuerda que si Él te dijo “pasemos al otro lado” no lo hizo en singular, no te dijo : “pasa al otro lado” dijo PASEMOS .
Él va conmigo en mi barca, Él va contigo en tu barca, la barca no se hundirá jamás. Aunque parezca que duerme, El Señor se está mojando con la misma agua que parece anegarnos sin remedio, y aunque las condiciones parezcan ser las más contrarias, la barca no se hundirá jamás. Porque Él va con nosotros en ella y no permitirá que eso suceda.
Por esto querido amigo lector, frente a los desafíos del año 2009, a pesar de lo difíciles que puedan ser, ten confianza en Jesucristo que te dice: “Pasemos al otro lado” y como un valiente responde:
Gracias, mi Señor…. no le temo ni a los vientos, ni a las olas, ni a la tormenta porque tú vas conmigo en esta barca y llegaremos juntos al otro lado, tal y como tú me lo has prometido.

“MUY FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2009”

sábado, 6 de diciembre de 2008

“El que nace una vez morirá dos veces, pero el que nace dos veces…morirá una sola vez”.(1ª parte)


Es indudable que si la humanidad ha de salvarse, habrá que hacer pronto algo radical. El hombre sin temor de Dios, está al borde del infierno.
Recién comienza la exigencia de la legalización de matrimonios “homos” (en Chile), cuando en Europa ya se levantan voces de legalización de matrimonios zoofílicos (ser humano y animal), matrimonios pedastras (padre e hija o madre e hijo), matrimonios incestuosos (entre hermanos), usando el mismo argumento: Libertad de libre elección, libertad de los derechos humanos, libre opción, no discriminación, etc.,etc.
Las fuerzas que están hallando concreción en nuestro mundo son tan abrumadoras, que por doquiera el hombre sincero está empezando a clamar desesperado: “¿Qué debo hacer para salvar mi alma?”
En nuestro mundo todo parece mejorar, menos el hombre. En su naturaleza moral esencial, que gobierna sus relaciones con sus semejantes, roba, asesina, miente, engaña y arrebata. Desde el comienzo del tiempo ha permanecido sin cambio. Las noticias periodísticas de cada día y la televisión, nos muestran asesinatos, raptos, brutalidades, estafas, robos y engaños aún de gente que un tiempo antes eran confiables. Esto demuestra que en algún lugar hemos fallado. Bien decía un viejo psicólogo: “Todos los viejos pecados primitivos no están muertos, sino agazapados en los rincones oscuros de nuestros corazones modernos…permanecen allí todavía, y tan horribles como siempre”. (Carl Jung).
El hombre se está viendo obligado a aceptar la realidad del pecado y la necesidad de un nuevo nacimiento. El común denominador de los ancianos, cuando te sientas a conversar con ellos, es que ellos mismos creían y estaban seguros que colaboraban para formar una generación perspicaz y vehemente, para enderezar este mundo desordenado…y capaz de hacerlo… “tanto lo deseábamos, tan tenazmente lo intentábamos, y miren lo que hemos hecho. Del desorden sacamos un desorden mayor. Lo que hace falta es una nueva especie de hombres”.
El nombrado filósofo danés Kierkegaard escribió un libro titulado “La enfermedad mortal”, en el cual escribe: “El hombre ha nacido y vive en pecado. No puede hacer nada por si mismo, sino perjudicarse”.
Estamos empezando a reconocer, tras largos siglos de fútiles esfuerzos religiosos, culturales, morales y educativos, la incapacidad del hombre para cambiar su corazón. El hombre ha trabajado sin resultado para lograr sus metas morales y transformarse por el mejoramiento de su ambiente. Ahora estamos desilusionados y sabemos que, de alguna manera, el cambio debe venir del interior.
Los intentos del hombre por ayudar a los seres humanos a transformarse son diversos, a través de ciencias de la conducta como antropología, la psicología y la sociología, a fin de descubrir las leyes del comportamiento humano. La dificultad de estos experimentos es que no tienen en cuenta el hecho del pecado humano. Según las nuevas ciencias, el pecado es en gran parte “imaginario”. El hombre es producto de su medio ambiente. Es el feliz o desgraciado resultado de una combinación de cromosomas. Según este sentimentalismo seudo científico, un delincuente juvenil es sólo un sub privilegiado y un ladrón es simplemente un inadaptado. En esta filosofía abandonamos la idea del pecado y la responsabilidad personal y culpamos a todo menos ofensor. Por lo tanto, no tenemos nada que remediar, sino el medio ambiente del hombre, su mala vivencia, los tugurios, la pobreza, la desocupación y la discriminación racial, mientras que al primer responsable, el individuo, no se toca para nada ni se transforma. El hombre mismo y su conducta, según esta nueva ciencia, son considerados como el resultado necesario e inevitable de la selección natural.
Luego, está el intento del hombre para transformarse mediante la química. Los hombres de ciencia están empeñados actualmente en el control de la conducta mediante agentes farmacológicos. Estamos al borde de un vasto desarrollo de drogas para el control de la conducta del hombre. Al principio eran empleadas solamente en las enfermedades mentales, luego en muchas más enfermedades, siempre apuntando la posibilidad de que los dictadores del mundo puedan usarlas para dominar a sectores enteros de la sociedad. Son las drogas “que modelan la mente del hombre”, porque “los científicos están descubriendo como manipular las emociones, los pensamientos y la conducta mediante nuevos inventos”. Estas drogas “cambian las mentes, alteran las sensaciones, las percepciones, los estados de ánimo, los deseos, las maneras de pensar y actuar”. Pero estas drogas, a lo sumo proporcionarán sólo cambios transitorios, ya sea para mejorar o para empeorar, según la naturaleza del que las administre, con probable daño permanente para el cerebro.
Ahora bien: La exigencia de Jesucristo es: “Os es necesario nacer otra vez” (Juan 3:7). El nunca habría lanzado semejante desafío si no fuera una posibilidad. Sí, el hombre puede ser transformado, radical y permanentemente, desde adentro hacia fuera. Existe la posibilidad de llegar a ser un hombre o mujer completamente nuevos.
Es interesante que Jesús le hiciera esta declaración a Nicodemo, un recto y devoto dirigente religioso, que debió escucharla con asombro. Si se lo hubiera dicho a Zaqueo, que por medio de engaños y robos se había encaramado en el primer puesto de su mundo comercial, o a la mujer del pozo, que había tenido varios maridos, o al ladrón crucificado, o a la mujer hallada en adulterio, habría sido más fácil entenderlo. Sabemos que esas personas necesitaban una transformación. Pero Jesús se lo dijo a uno de los grandes dirigentes religiosos de su tiempo. Nicodemo ayunaba dos días por semana, pasaba diariamente dos horas orando en el templo, daba el diezmo de todos sus ingresos, enseñaba teología en el seminario. La mayoría de las iglesias se habrían alegrado de contarlo entre sus miembros; pero Jesús le dijo: “Eso no basta. Tienes que nacer otra vez”. Esto implica a lo menos dos cosas: Que todos necesitamos un nuevo nacimiento y también, que todos pueden lograrlo.
¿Qué queremos decir con eso de que uno debe nacer de nuevo, o nacer otra vez?
Para empezar, significa algo tremendamente radical. Lo que somos por naturaleza lo somos debido a lo que éramos al nacer. Al nacer, nuestro sexo está establecido, la misma armazón de nuestro cuerpo está ya determinada. No hay duda de que nuestro temperamento, nuestras capacidades, nuestros hábitos, nuestras inclinaciones, nos son dados todos al nacer, al menos fundamentalmente; de hecho, nuestra misma apariencia. Nacer de nuevo implica al menos un comienzo absolutamente nuevo, no una reforma de la vida, no el volver una nueva hoja, no la adición de algún atributo o aspecto o capacidad, sino algo tan radical que por ello vamos a ser algo totalmente diferente de lo que hemos sido. Desde luego, cualquiera sabe que no podemos nacer la segunda vez físicamente. Por lo tanto aquí se hace referencia a un nacimiento espiritual, un renacimiento no del cuerpo, sino del alma, la mente y el carácter. Además, debemos notar…que este milagro es absoluta y universalmente necesario, si uno ha de ser miembro del reino de Dios. Nadie está exceptuado y nadie puede reemplazar esta tremenda realidad por alguna otra cosa.
Para su vergüenza, y en detrimento de la sociedad, la Iglesia moderna en general, ha abandonado en gran parte este mensaje del nuevo nacimiento. Predica el cambio social, el desarme mundial, el mejoramiento de la legislación, la “prosperidad social y económica”, las “guerras y luchas espirituales”, las “conquistas y toma de posesión de territorios”, etc.; pero no insiste en lo único que puede resolver los problemas de nuestro mundo: La transformación de los hombres. El problema fundamental del hombre es espiritual, no social. El hombre necesita un cambio interior completo.
La Biblia se refiere muchas veces a este nuevo nacimiento que hablaba Jesús. El profeta Ezequiel dijo: “Os daré corazón nuevo y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros”(Ezequiel 36:26). En el libro de los Hechos, Pedro lo llama arrepentimiento y conversión. Pablo habla de él en Romanos diciendo “como vivos de entre los muertos” (Romanos 6:13) y en Colosenses lo llama “despojarse del viejo hombre con sus hechos y revestirse del nuevo el cual conforme a la imagen del que lo creó, se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Colosenses 3:9, 10). Tito, lo llama “el lavamiento de la regeneración” y también “la renovación en el Espíritu Santo” (Tito 3:5). Pedro decía que era llegar a ser “partícipes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4). Para Juan era haber “pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).
Así, pues, la Biblia enseña que el hombre puede experimentar un cambio radical, moral y espiritual y ello por obra de Dios mismo. La Biblia enseña que el hombre sin Cristo, está muerto en delitos y pecados y su gran necesidad es la vida. Pero no tiene dentro de sí la semilla de la nueva vida; ésta debe venir de Dios mismo.
Para terminar, déjame ilustrarlo más fácil: Un día una oruga trepa a un árbol, donde la naturaleza la reviste de un vestido de fibras. Allí duerme y pocas semanas después emerge una hermosa mariposa. Así mismo el hombre, angustiado, desalentado, infeliz, acosado por la conciencia, arrastrado por la pasión, dominado por el egoísmo, beligerante, pendenciero, confuso, deprimido, miserable, adicto al alcohol y a los barbitúricos, que busca como escapar…Puede acudir a Cristo por fe y emerger como un hombre nuevo. Parece mentira, y hasta parece imposible y sin embargo, es precisamente lo que Jesús enseña en la Biblia.
Recuérdalo, hay que nacer dos veces para morir una sola vez. ¿Y qué es eso de morir dos veces?...veámoslo en la segunda parte de esta nota. Dios te bendiga.

sábado, 30 de agosto de 2008

ESTRATEGIAS DELIBERADAS PARA ENFRENTAR EL AGOTAMIENTO.

ESTRATEGIAS DELIBERADAS PARA ENFRENTAR EL AGOTAMIENTO.

No basta que nuestro síndrome de agotamiento desaparezca. Tenemos que tomar medidas activas y deliberadas para lograrlo.
En el retiro de pastores último, se comentó acerca del síndrome de Berthaut, definiéndolo el psicólogo como un cansancio laboral, al que llegan también muchos pastores. Esta antesala al “stress”, producirá no sólo cansancio, sino bajo rendimiento ministerial, enfermedades físicas, ahnedonias y desánimos. El psicólogo afirmaba además, que las personas que laboraban liderando frente a un buen número de personas, son las más propensas a ser afectadas por éste cuadro clínico.
Indudablemente que si deseamos y ahora estamos más seguros que Dios enviará un avivamiento a nuestra ciudad, es necesario entonces que estemos al máximo de nuestro vigor y entusiasmo para cuando esto suceda.
Los avivamientos se reconocen por el crecimiento de personas que arrepentidas acuden a una casa del Señor y si estamos agotados con veinte, treinta, cincuenta o más, ¿que haremos cuando el Espíritu Santos envíe a nuestros templos una multitud?
Debemos aprender a vivir con las ansiedades que nuestro llamamiento al ministerio involucra. Y lo quiera o no Usted pastor, nuestro trabajo tiene que ver con la gente y mucha. A nuestro Amado Señor le encanta las ganancias de almas, y nuestro ministerio debe aportar una buena cantidad de ellas. He aquí algunas estrategias, para enfrentar el agotamiento, o salir de él, si ya nos alcanzó:
1º.- Dependa de la ayuda Divina: Innegable que es la mejor y esencial intervención. a) Ore más tiempo y de lo más profundo de su corazón. b) Encuentre un lugar privado y haga todo lo necesario (música, tranquilidad, lectura), para lograr la completa conciencia de la presencia de Dios.
Es hermoso leer en voz alta un salmo (recomiendo el salmo 24) y luego concéntrese en sus propias necesidades. Dígalas al Señor en voz alta y confíe en el Señor para que le ayude a enfrentarlas. c) Busque la intervención de Dios y recuerde sus promesas. “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” (2 Corintios 5:1).
2º.- Dependa de la “autoayuda”: Debemos estar dispuestos a cambiar algunos estilos de nuestra vida. Recuerde siempre que Dios nos ha equipado con un mecanismo de “auto ayuda”. Ahora bien, ese mecanismo funciona con los siguientes componentes: a) Motivación, es decir, debemos tener el deseo sincero de efectuar un cambio. b) Relajamiento, usando todas las técnicas que Usted conoce, desde ir a pescar, hasta que su ayuda idónea le dé el masaje que Usted necesita. c) Concentración, para establecer muy sinceramente los límites de nuestra meta. Hay que dejar de soñar. Pensamos tanto en lo que no hemos podido alcanzar, que no valorizamos lo que Dios ha logrado a través de nosotros en beneficio de su reino. Hago notar que es concentración, o sea Usted y Dios, no vanagloriarse ni ponerse orgulloso contándole a todo el mundo lo que ha logrado.
3º.-Ayuda de colegas: Muchos, pero muchos, pero muchos, (perdónenme la insistencia), son los colegas que nos pueden ayudar, si se lo permitimos. Si el orgullo no es impedimento, es posible que el ministro “desanimado” reciba ayuda práctica de colegas con los cuales se comunica y asocia. Aquí es indispensable la “Fraternidad de Pastores”.
Hay síntomas que nos pueden ayudar a descubrir el síndrome de agotamiento en nosotros: Por ejemplo, si Usted ha empezado a alejarse de los demás, aún en su conversación, Usted necesita atención. Si Usted ha empezado a ser impersonal en su manera de hablar, eso significa que debe tomar ciertas precauciones. Si solamente expresamos críticas hacia los demás, sintiéndonos perfectos, agraviados, pasados a llevar, ofendidos en nuestra santidad y solamente juzgamos (nos está prohibido), descalificamos (orgullo), y hasta condenamos (Ni yo te condeno… dijo Jesús) .
Una manera de aislarnos en la conversación con los demás, es el cinismo. Es un paso más allá de la crítica. Nos volvemos completamente negativos con nuestra actitud hacia la gente. Con frecuencia nos damos cuenta que revivimos mentalmente conversaciones o actos con nuestros colegas, deseando decir más de lo que dijimos, “para ponerlos en su lugar”. El cinismo es un síntoma peligroso de agotamiento y debemos tratar de examinarnos periódicamente para prevenirlo. Confírmelo con las personas con las que tiene una relación de confianza, pero asegúrese que ellos no estén enfermos también.
4º.- Ayuda profesional: Si nuestras estrategias para enfrentar el agotamiento no han dado resultados, entonces obviamente necesitamos ayuda de un profesional. Un buen examen físico debe ser el primer paso en la intervención médica. Haga una lista cuidadosa de los síntomas. Muchas veces la ayuda requerida puede sólo consistir en obedecer las recomendaciones del médico.
Si el problema es más serio, entonces no debemos dejar que nuestro orgullo nos impida procurar la ayuda profesional que necesitamos.
Si regularmente pierde el sueño sin razón aparente, es probable que necesite ayuda profesional. Si su estado de ánimo es muy irregular, debe considerar también la necesidad de ayuda. Si su estado de ánimo es depresivo, no dude en buscar ayuda profesional.
Si los síntomas de agotamiento son severos, pida al médico que le recomiende un especialista en consejerías de colapsos nerviosos. Recuerde que hay psicólogos y hasta psiquiatras cristianos.
Amigos, el triunfo sobre el agotamiento, consiste en tener una buena red de apoyo, pero como formar esa red, lo veremos más adelante.