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domingo, 15 de abril de 2012

PRESENCIA.


Éxodo 33:14
"Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso".

Los pasajeros en el bus observaban con simpatía a la atractiva joven con bastón blanco cuidadosamente tras cada paso. Ella pagó al conductor, y usando sus manos para sentir el puesto de la silla, caminó el pasillo y encontró el sitio que él le dijo estar vacío. Luego de estar sentada, puso su maletín en sus piernas y colocó su bastón contra sus piernas.

Había transcurrido un año desde que Susan, de treinta y cuatro años, quedó ciega. Debido a un mal diagnóstico médico, ella había quedado sin visión, y fue súbitamente conducida al mundo de la oscuridad, frustración, enojo.

Habiendo sido una vez una mujer ferozmente independiente, ahora Susan se sentía condenada por este terrible giro de fatalidad, de llegar a ser impotente, sujeta a la ayuda de quienes estaban a su alrededor.

“¿Cómo pudo pasarme esto a mí?” expresaba ella y su corazón denotaba un terrible enojo.

Pero no importaba cómo había llorado o suplicado, ella sabía la dolorosa realidad de que su visión jamás sería recuperada. Una nube de depresión calló sobre ella. Todo lo que ella tenía era su esposo Mark.

Mark era un oficial de la Fuerza Aérea, y amaba a Susan con todo su corazón. Al principio, cuando ella perdió la visión, él la observaba hundida en la desesperación y comenzó a ayudar a su esposa a ganar fuerzas y confianza.

Ella necesitaba llegar a ser independiente otra vez. Su trasfondo militar lo había entrenado bien para lidiar con situaciones delicadas, pero él sabía que ésta era la batalla más difícil que había enfrentado.

Finalmente, Susan se sintió preparada para volver a trabajar, pero cómo podría ella llegar a ese lugar? Ella estaba acostumbrada a tomar el bus, pero ahora era muy dificultoso circular por al ciudad por ella misma.
Mark se ofreció a llevarla al trabajo todos los días, a pesar de que trabajaban en lugares distantes de la ciudad. Al principio, esto confortaba a Susan y llenaba la necesidad de Mark de proteger a su invidente esposa, quien se sentía muy insegura de superar este aspecto.

Pronto, sin embargo, Mark entendió que este método no estaba funcionando, era costoso y extenuante. Susan iba a tener que empezar a tomar nuevamente el bus, se decía para sí. Pero sólo el pensar mencionarle esto a su esposa lo hacía temblar. Ella estaba todavía muy frágil, muy enojada. ¿Cómo reaccionaría?

Tal como Mark lo predijo, Susan se horrorizó con la idea de tomar el bus nuevamente. “¡Soy ciega!” respondió gritando. “Cómo se supone que voy a saber dónde estoy?” “Me siento como si me estuvieras abandonando”. El corazón de Mark se rompió al oír estas palabras, pero sabía que tenía que hacerlo. El le prometió a Susan que cada mañana y tarde subiría al bus con ella, tanto tiempo como le tomara, hasta que ella lo lograra por sí misma. Y fue exactamente así como lo hizo.

Por dos semanas, Mark, con su uniforme militar, acompañó a Susan hacia y desde su trabajo cada día. El le enseñó cómo apoyarse en sus otros sentidos, especialmente en el del oído, para saber dónde estaba y cómo adaptarse a su nuevo entorno. El la ayudó a hacer amistad con el conductor del bus, quien podría observarla, y guardarle un puesto. El la hacía reír, aún en esos días no muy buenos.

Cada mañana, ellos hacían el recorrido juntos, y Mark regresaba camino atrás para ir a su oficina. A pesar de que esta rutina era aún mucho más costosa y extenuante, Mark sabía que sólo era asunto de tiempo para que Susan fuera capaz de tomar el bus por ella misma. El creía en ella, en la Susan que él estaba acostumbrado a tratar antes de que perdiera la vista, quien no temía ningún reto y quien nunca jamás renunciaba.

Finalmente, Susan decidió que ella estaba lista para probar viajar sola. El lunes en la mañana, antes de levantarse, ella colocó sus brazos alrededor de Mark, su compañero para tomar el bus temporalmente. su esposo, su mejor amigo. Sus ojos se llenaron de lágrimas de gratitud por su lealtad, su paciencia, su amor.
Ella le dijo adiós y, por primera vez, salieron por diferentes rutas.

Lunes, martes, miércoles, jueves…. Cada día fue perfecto para ella, y Susan nunca se había sentido mejor. ¡Lo estaba haciendo! Ella estaba haciéndolo todo sola.

El viernes en la mañana, Susan tomó el bus para ir trabajar como de costumbre. Cuando estaba pagando, e iba saliendo del bus, el conductor dijo: “Hombre, de seguro que la envidio”. Susan no estaba segura si el conductor se refería o no a ella. Después de todo, quién en este mundo podría envidiar a una mujer ciega, quien luchaba por tomar fuerzas para continuar viviendo el año que acaba de transcurrir? Curiosa, ella le preguntó: “¿Por qué dice usted que me envidia? El respondió: “Debe sentirse muy bien ser cuidada y protegida como lo han hecho con usted.”

Susan no tenía idea de lo que el conductor estaba hablando, y preguntó otra vez: “Qué quiere decir?”
El conductor respondió: Sabe usted, cada mañana de la semana pasada, un gentil caballero con uniforme militar ha estado esperando en la esquina vigilándola cuando usted baja del bus. El se asegura que usted cruce la calle salva, y la observa hasta que usted entra al edificio donde trabaja. Entonces él le tira un beso, le da un pequeño saludo, y se va. Usted es una dama con suerte.

La felicidad inundó a Susan. A pesar de que ella físicamente no podía verle, ella siempre sentía la presencia de Mark. Ella era bendecida, tan bendecida, porque él le había dado un regalo más poderoso que la visión, un regalo que ella no necesitaba ver para creerlo. El regalo del amor que le pudo traer luz, donde existía oscuridad.

Que felicidad tan grande saber que tienes a alguien que te ama, y te cuida en todo momento.

Dios nos observa de la misma forma. Solo tienes que recibirlo en tu corazón, nunca es tarde para hacerlo. Y te darás cuenta que sin verlo sientes su presencia; presencia que da paz.(Exodo 33:14)

Mi deseo para ti hoy es que seas bendecido con este pensamiento: “Dios te ama y està a tu lado aún cuando no estás viéndolo”.
Éxodo 33:14
Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.

domingo, 16 de enero de 2011

VENCIENDO LAS FRUSTRACIONES (Teoterapia para usted)


Si usted no es capaz de vencer sus frustraciones, fácilmente caerá en depresión y vivirá lo que dice la canción (casi de mi tiempo) : “todo se derrumbó, dentro de mí, dentro de mí, hasta mi aliento ya, me sabe a hiel, me sabe a hiel. Mira mi cuerpo, como se quiebra…

Casi el ciento por ciento de los pacientes que acuden a una consulta psicológica, comparte una creencia completamente absurda:”Tuve una frustración, por eso soy totalmente infeliz”. Incluso estudiosos de distintas áreas han planteado que las frustraciones, obligatoriamente, conducirán a una depresión, ó a una conducta agresiva. Al parecer, esta hipótesis proviene de la idea irracional: “Es horrendo, terrible y catastrófico que las cosas no marchen como yo quiero, tenía que sucederme a mí”. ESTA CREENCIA ES TOTALMENTE FALSA.

¿Por qué es falso que las frustraciones no debieran hacernos catastróficamente infelices?

Veamos: 1.- Sin duda, es desagradable no obtener lo que uno quiere en la vida: ser amado por las personas más significativas, tener éxito en los negocios, ingresar a la universidad con puntaje sobrado, obtener el SÍ en la propuesta matrimonial, que los seres queridos vivan más años, etc. Sin embargo, si eso no se logra, casi nunca es tan “catastrófico”…a menos que uno crea que lo es.

2.- Quizás usted piensa que es incapaz de tolerar la frustración. Pero no hay motivo alguno para pensar eso. Si usted se considera maduro, comprenderá lo que está sucediendo y podrá soportarlo. Además piense que nada indica que la situación frustrante se va a mantener “perpetuamente”

Como seres humanos, tenemos la posibilidad de cambiar las cosas y si no podemos hacerlo, por lo menos seremos capaces de aceptarlas momentáneamente.

3.- Recuerde que si usted se siente tan infeliz a causa de sus frustraciones, es casi seguro que se impedirá a si mismo superar el conflicto.

4.- Asúmalo: Hay situaciones inevitables o irremediables. Todos debemos morir, unos antes y otros después. No hay orden correlativo, aunque los queramos a montones, pero ¿Qué logramos trastornándonos con lo inevitable?

RESUMIENDO, la secuencia ilógica de un pensamiento incapaz de vencer la frustración parece ser la siguiente: “Yo quiero ser feliz, “debo” ser feliz, nada en este mundo debe impedírmelo, etc. Por lo tanto, cada vez que una situación lo frustre, se ordenará a si mismo: “DEBO SER INFELIZ”

La frustración entonces, es consecuencia del hábito de comparar la realidad con una creencia previa de lo que debiera ser. Y cuando esto no coordina, nos vamos en contra de las personas o de las cosas que nos frustran, condenando a todos.

Entonces asoman los “debería”: Debería ser perfecto, debería ser amado por todos, los demás deberían ser gentiles conmigo, debería haberlo hecho así, debería haberlo pensado, etc.

Todos los “deberían” ,implican exigencias absurdas y ésas son la base racional que conducen a la frustración.

Por lo tanto, lo más saludable es cambiar nuestras expectativas y ASUMIR la realidad tal y como es, NO COMO NOSOTROS CREEMOS QUE DEBE SER. ( centro de teoterapia Arica

domingo, 17 de octubre de 2010

DIOS Y SU SEGUNDA OPORTUNIDAD…bienvenidos a la superficie, bienvenidos a la vida.


Luego de más de dos meses bajo tierra, los 33 mineros chilenos llegan a la superficie, desafiando toda clase de pronósticos y escribiendo su nombre en la historia de nuestro país. Chile recibió mensajes de apoyo y felicitación por parte de todos los sectores de la sociedad civil internacional, incluidos presidentes, deportistas y hasta el jefe de la NASA, por las labores de rescate de 33 trabajadores atrapados en la mina de San José desde el pasado 5 de agosto. Durante la jornada, el presidente Piñera recibió numerosas llamadas telefónicas de sus pares, e incluso la visita del presidente boliviano, Evo Morales, quien llegó hasta la mina de Copiapó para encontrarse con su compatriota, el minero boliviano Carlos Mamani. La fe jugó un papel clave en el resultado de los rescates, considerando que las “gracias a Dios” y la confianza que esto había sido un “milagro”, era testificado por cada uno de los rescatistas, rescatados, familiares y hasta el presidente de la república. Uno de los rescatados, Mario Sepúlveda lo inmortaliza con la siguiente declaración: "Estuve con Dios y con el diablo, ambos me querían poseer, pero yo me tomé de la mejor mano, de la mano de Dios". "Chi, chi, chi, le, le, le", retumbaba en la explanada de la mina San José cada vez que un minero alcanzaba la superficie, al cabo de 70 días a casi 700 metros de profundidad. La cápsula, fiel y muy segura, recorrió más de cincuenta kilómetros, subiendo y bajando en su noble labor y el último minero fue rescatado. Una segunda oportunidad de vida, les ha otorgado el Supremo Padre Dios, diferente, quizás mejor, con más experiencia, más dinero, más lazos afectivos y más fe. ¿Por qué?...pues porque Dios es un Dios de la SEGUNDA OPORTUNIDAD. Está escrito: Job 14:7 "porque si el árbol fuese cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún, y sus renuevos no faltarán. Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo, al percibir el agua reverdecerá, y hará copa como planta nueva". Esta es una promesa de Dios.
Jesús, el Hijo de Dios, tomó vidas y las hizo de nuevo porque Él es Dios de la segunda oportunidad.
Un hombre llamado Simón, pescador de oficio y propietario de un pequeño negocio, cuya vida estaba hecha, "sin pena y sin gloria", conocería al Dios de la segunda oportunidad. Simón estaba conforme con unos cuantos pescados por día, unos cuantos cestos por mes; vivir y dejar vivir parecía ser su filosofía de vida. Sin embargo a este rudo hombre Dios le dio una nueva oportunidad. Jesús apareció en el área de trabajo de Simón, subió a su barca, le ordenó bogar mar adentro y echar las redes para pescar. Cuando tiró la red ésta se llenó de peces, de tal manera que se rompía. Al ver esto Simón cayó de rodillas ante Jesús diciendo: "apártate de mí porque yo soy un hombre pecador". Repentinamente, en medio de su vida sin sabor, un milagro aconteció. Jesús le dijo: "Simón no tengas miedo porque desde ahora tú serás un pescador de hombres". La vida mediocre que había vivido Simón quedaría en el pasado. A partir de ese momento Jesús hizo de él un hombre de renombre y sería conocido como el líder de la Iglesia Cristiana en Jerusalén. Simón, el apóstol Pedro.
Recuerde... cuando un vaso se arruina, Él lo hace de nuevo.
La galería a recorrer de hombres y mujeres que experimentaron la benevolencia de un Dios de la segunda oportunidad son muchos. Por ello, sigamos caminando por los corredores de la historia de estos sencillos hombres, que saborearon la angustia, el dolor, la desesperanza y aún el sabor de la muerte. Quizás en alguno de los rememorados se halle Usted identificado, o quizás vea plasmado ese hijo que está lejos, o el hombre que hizo añicos su vida o, porque no, el que se consideraba un fiel religioso.
¿Otro afortunado? Éste era un ladrón. Atrapado, juzgado y sentenciado a muerte. Le tocó nada menos que estar junto a Cristo crucificado. El ladrón reconoció merecer morir. Le pidió a Jesús una segunda oportunidad minutos antes de morir..: "Jesús acuérdate de mí cuando vengas en tu reino". Y Jesús le dio una segunda oportunidad. "Hoy tú estarás conmigo en el paraíso".
A todos Jesús ofrecía una segunda oportunidad; y no sólo a los vivos.
Otro muchacho estaba en un cajón, lo estaban llevando a enterrar, su madre dolorida lloraba, posiblemente era su único hijo. Jesús pasaba por ahí, miró a esa madre, a ese cajón, y dijo: "levántate".
En otra ocasión fue una mujer. Una mujer adúltera, que se salvó de que la maten. En Juan 8:4, unos hombres religiosos sorprendieron a una mujer en el acto mismo de adulterio, enojados la tomaron de la mano, la arrastraron por las calles, querían apedrearla, y se la llevaron a Jesús. La mujer temblaba pidiendo piedad. Jesús le dio una segunda oportunidad. Miró a todos los que la acusaban con esa mirada que descubre hasta el secreto más profundo del corazón, y uno a uno bajaron la mirada. Jesús dijo: “El que esté sin pecado que lance la primera piedra”, mientras comenzó a escribir en el piso. Uno tras otro dejaron aquel lugar convencidos de sus propios pecados. Cuando quedó solo Jesús con la mujer le preguntó dónde estaban sus acusadores. No viendo a ninguno le dijo: "Yo tampoco te condeno, vete y no peques más".
¡Qué hermosa es una segunda oportunidad! Cuando la vida parece destruida, cuando no hay ya esperanza, cuando nada parece arreglarse, cuando se desea la muerte pues no hay solución, una segunda oportunidad espera. Jesús, el Dios de la segunda oportunidad tiene un lugar en Su casa para usted. El desea cambiar sus harapos por vestiduras nuevas, cobijarlo en el abrazo de la reconciliación, y que se regocije en esa tremenda oportunidad concedida por los Cielos.
El Dios de la segunda oportunidad quiere que de ahora en adelante su vida sea nueva, diferente.
La segunda oportunidad no conoce de edad, nivel social o raza, sólo conoce de misericordia.
Muchas personas caminan hoy por las calles con sus vidas hechas trizas, anhelando una nueva oportunidad. Quizá usted es una de esas personas.
Sepa... hay mucho lugar en la casa del Padre.

domingo, 10 de octubre de 2010

EL DILEMA DE LOS CRISTIANOS SIGLO 21: ¿“experiencia emocional” ó fidelidad a la obediencia?


En medio de tantos problemas que nuestro enemigo está introduciendo a la Iglesia del Señor: “síndromes de éxito”, egolatrías, amor a las riquezas, fe fuera de lugar, etc.; en la actualidad le toca el turno al “SENSACIONALISMO”. No hay palabras para describir la devoción de las mayorías a lo espectacular, lo emocionante y a todo aquello que estimule los sentidos. Las multitudes, como abejas que van hacia el panal, se apiñan para participar en un programa que apele a sus sentidos y estimule sus emociones.
Lo sorprendente es que no sólo viajan extensamente, ocupando grandes presupuestos, para llegar al lugar donde se desarrolla la actividad que les interesa, sino que también de buena gana pagan precios exorbitantes para participar como espectadores. Miles de cristianos y cientos de ministros forman una sociedad espectadora en la que las masas consideran que la experiencia emocional es imprescindiblemente necesaria. Son personas que subidas al “altar del entretenimiento” y la experiencia emocional, egoístamente aceptan cualquier cosa que produzca un estímulo al espectador.
Es muy común ver a algunos líderes presentar programas deslumbrantes con personas glamorosos que igualan cualquier presentación en Hollywood. No es raro escuchar música rock y sonidos estridentes en nuestros santuarios. El asistente promedio a estos espectáculos son cristianos que se cambian de “Iglesia en iglesia” y van de “evento en evento” buscando encender el apagado avivamiento de sus propias vidas. Ellos esperan que la persona traída al púlpito sea muy refinada, que actúe profesionalmente y que entretenga con humor e ingenio. Es una experiencia totalmente emocional, que no conduce a nada bueno, porque apela a los sentidos solamente.
Lo que se busca en este tipo de experiencias es agradar a las multitudes. Hay que satisfacer sus exigencias de una experiencia emocionante, ya sea esta pública o privada. El resultado final es que a millones de sinceras “almas hambrientas” se les ha alimentado con un plato hondo y grande de sensacionalismo que apenas contiene unas migajas de verdad. Sólo Cristo puede satisfacer a esos espíritus necesitados.
Lo trágico es que esas personas creen que han sido tocadas por el Espíritu de Dios cuando en realidad todo ha sido un espectáculo y una farsa. La prueba de que esto es cierto, la vemos en la conducta y el carácter de estas personas. Miles de almas engañadas viven como los “yoyos”. Lo que quiero decir es que hoy están arriba en un “éxtasis emocional” y mañana están abajo en la profundidad del aburrimiento y la desesperación. Si no pasa nada emocionante, se sienten abatidos y abandonados por Dios.
La suma total de su experiencia espiritual es una serie de señales, maravillas y manifestaciones falsas de una u otra clase, y en gran parte, sus líderes son los responsables de esta parodia.
Para terminar, quiero enfatizar que la dimensión más grave de su engaño espiritual, radica en el hecho de que a menudo son guiados a creer una mentira. Muchas veces las “revelaciones y profecías emocionantes”, algunos “encuentros” destinados a despertar las emociones, y “espíritus espurios”; llevan a los crédulos a realizar hechos totalmente viles. Sin embargo, insisten en que han obrado bajo la guía del “espíritu”. Uno se pregunta: ¿Qué espíritu y de dónde viene?
Este comportamiento y creencia es más común en la iglesia actual de lo que mucha gente cree. Es un concepto totalmente falso; es un engaño. La “experiencia emocional” NO ES SUSTITUTO del conocimiento del Señor Jesucristo y a ÉL sólo lo podemos conocer si OBEDECEMOS SU PALABRA. Esa es la suprema prueba de la verdad.
Cristo mismo habló sobre este asunto en una de sus declaraciones más importantes:
“No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad (Mateo 7:21-23)

jueves, 23 de septiembre de 2010

El siervo de Dios y las riquezas.


En el colegio salesiano donde no sólo estudié, sino que viví (Don Bosco), se me enseñó que el orgullo, el dinero y el sexo eran las armas principales del enemigo para arruinar un ministerio y que con frecuencia se presentan juntos.
Un líder religioso llega a ser famoso y rico, luego se llena de orgullo y más tarde se convierte en su propia ley y hace lo que le place. El ministerio requiere dinero; pero debemos ser cuidadosos de que el dinero no comience a apoderarse del ministerio. Los ministerios radiales y más aún los de televisión, son medios costosos, de modo que no nos debe sorprender si los siervos que buscan estos medios, se preocupen por el dinero, que alguien tiene que pagar.
¿por qué Jesús se refirió a las riquezas injustas (Lucas 16:9)? ¿Y por qué nos advirtió sobre “el engaño de las riquezas” (Mateo 13:22)? La riqueza es peligrosa e incluso el cristiano más fervoroso puede encontrarse atrapado en la adoración a Mammón y ni siquiera darse cuenta de lo que está haciendo.
En su palabra declaró: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o estimará a uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a mammón (las riquezas).
El “señor dinero” posee muchas de las características de una deidad. Confiere seguridad, puede inducir culpa, nos da libertad, nos otorga poder y parece ser omnipresente. Sin embargo, lo más siniestro de todo es que ambiciona la omnipotencia.
El “señor dinero” reclama la lealtad y el amor que le pertenecen sólo a Dios, y posee el poder de atraparnos si no somos cautelosos. El dinero es un siervo maravilloso, pero un amo terrible, y sólo una devoción disciplinada hacia Dios nos permite mantener a mammón en su sitio correspondiente. Jesús dijo: “Mirad y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”(Lucas 12:15). “Porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación”(Lucas 16:15).
Uno de los atributos necesarios para el ministerio es “No codicioso de ganancias deshonestas”(véase Tito 1:7). Por consiguiente, el pueblo de Dios tiene el derecho de saber si sus ministros manejan o no sus finanzas con sinceridad. Creo que esto se aplica a cualquier persona que por su propia voluntad vive del sostenimiento de otros y esto incluye a los ministros, ministerios radiales o de televisión, misioneros, evangelistas, profetas, apóstoles, pastores de iglesias locales, maestros, sacerdotes, y en fin, todo aquel que en su trabajo y mensaje, incluye el recoger el dinero de los demás a modo de ofrendas voluntarias, o como se está viendo últimamente, valores pre establecidos para poder verlos y escucharles. El siervo de Dios codicioso se convertirá ya sea en un charlatán o en un asalariado. Muchos charlatanes venden sus dones por dinero y utilizan su Biblia y su congregación del mismo modo en que un actor usa un libreto y una sala de espectadores. Concluyendo mi querido amigo, el dinero no es neutral, sino esencialmente malo y debemos estar alerta ante sus poderes seductores.: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; NO POR GANANCIAS DESHONESTAS, sino con ánimo pronto”(1 Pedro 5:2).

domingo, 20 de diciembre de 2009

Esta navidad...¿Qué le pedirás a Dios?


Estoy convencido que en estos últimos tiempos,Dios y su preocupación por un mundo que ama, pero que se pierde, necesita cristianos que ofrezcan un avangelio “palpable”.
Basta ya de iglesias “atrincheradas” por años; haciendo guerra espiritual (contra nadie), ganando victorias tras victorias ( ¿contra quién? ) y conquistando territorios, sin siquiera saber la realidad social de su propio entorno.
Es hora de involucrarse (no lucrarse) en medio de una Sociedad que sufre, lamenta su pobreza y soporta la injusticia como es tratada, añorando a un Cristo ayudador, misericordioso y humilde que le tienda la mano.
SI NO ERES: Luz que alumbra, sal que detiene la corrupción, levadura que lauda la masa, ministro que reconcilie, embajador que represente a Cristo, sacerdote que intercede permanentemente, príncipe que impone paz..., entonces es hora de pedirle a nuestro Padre que nos perdone y que haga una nueva obra en nosotros.
Sea valiente y dígale firmemente: “Eres el Alfarero, rompe mi copa y hazla de nuevo”.Bendiciones. Pastor Nelson.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Principio de dolores...



Hace más de 2.000 años, en un monte de las afueras de la antigua ciudad de Jerusalén, tiene lugar una plática considerada por muchos como la más profunda y detallada de su género. Allí, un pequeño grupo de buscadores de la verdad se reúne en torno a su Maestro, un carpintero convertido en predicador y conocido sencillamente como Jesús de Nazaret. La pregunta que le formulan motiva una respuesta que abarca dos milenios y se centra en la época en que hoy vivimos: Aunque muchas de estas señales han plagado a la humanidad a través de los siglos, es evidente que la severidad y frecuencia de éstas se ha incrementado en tiempos recientes.
Y estando Él sentado en el monte de los olivos se le acercaron los discípulos aparte diciendo: Dinos cuando serán estas cosas y que señales habrá de tu venida y del fin del tiempo …
Respondiendo Jesús, les dijo: Mateo 24:4-7 Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
Oiréis de guerras y rumores de guerras : Aunque la humanidad siempre ha sido víctima del flagelo de la guerra, ningún otro período de la Historia ha conocido una escalada bélica como la acaecida durante el siglo XX. La Cruz Roja Internacional estima que más de 100 millones de personas han perecido desde el comienzo de ese siglo a causa de las guerras. Comenzamos el siglo XXI con la guerra a “El potencial destructivo del Terrorismo”, “armas modernas” y la posible fabricación de armas biológicas, continuando con la Guerra en Irak y escala masiva de los conflictos que conducen a una etapa peligrosa, única, y sin precedentes en la historia. alrededor del mundo.
Se levantará nación contra nación, y reino contra reino … El mundo esperaba que la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989 marcara no sólo el fin de la Guerra Fría entre las superpotencias, sino también el inicio de una era de paz mundial. Desgraciadamente eso no ha sucedido. La palabra empleada en el texto original griego y que se tradujo como nación al castellano es etnos, cuya traducción más precisa sería raza o tribu. Dicho de otro modo, Jesús vaticinó que los grupos étnicos se levantarían unos contra otros. En años recientes este augurio se ha cumplido con trágicas consecuencias. El historiador Arthur Schlesinger, quien se hizo acreedor al premio Pulitzer, advierte: «Si el siglo XX ha sido el de las guerras ideológicas, el XXI será el de las luchas étnicas»
Y habrá hambres... ¿Se agrava el hambre en nuestra época? El Banco Mundial señaló en septiembre de 1996 que más de 800 millones de personas sufren días de inanición y que un número de niños superior a los 500 millones reciben insuficiente alimentación para sobrevivir, muriendo de hambre en pleno desarrollo físico e intelectual. Según Ismail Serageldin, vicepresidente del Banco Mundial, «cada día se producen unas 40.000 muertes relacionadas con el hambre, sobre todo en zonas rurales». La Organización Mundial de Salud estima que una tercera parte del mundo está bien alimentada, otra tercera parte está mal alimentada y la tercera parte restante se está muriendo de hambre.
Y habrá pestes... Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 6.000 personas contraen cada día el virus VIH en el mundo, y la pandemia va en aumento. En los últimos años los médicos advierten sobre el resurgimiento de cepas bacterianas que podrían resultar más mortales que el sida. Dolencias que se consideraban vencidas, como la tuberculosis, la pulmonía, la meningitis y las estafilococias, están volviéndose incontenibles. Bacterias comunes que producen desde infecciones auditivas en niños de dos años hasta neumonía podrían transformarse en supermicrobios resistentes a la vancomicina y otros medicamentos..
Y habrá terremotos en diferentes lugares ...El dramático incremento de terremotos severos ha llevado a muchos científicos a concluir que estamos entrando en un nuevo período de gran actividad y disturbios sísmicos. El profeta Isaías predijo igualmente monstruosos terremotos para los últimos tiempos: «Temblarán los cimientos de la Tierra. En gran manera será la Tierra conmovida. Temblará la Tierra como un ebrio, y será removida como una choza [...] el día de la gran matanza, cuando caerán las torres.» Isaías 24:18-20; 30:25. Pakistán, 8 de Octubre, 2005 El terremoto en el Norte de Pakistán fue el más severo en los últimos 120 años, matando a más de 70.000 personas.
Entonces habrá señales en los cielos, en el sol, en la luna y estrellas … y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas. Lucas 21:25.
Época de Huracanes 2005, tsunami del 2004, el peor y más devastador. Una temporada de huracanes catastróficos en la memoria para el libro de records mundiales. La más intensa en la historia de la EEUU. Mas 300.000 muertos. La tormentas de 2005 costaron a los EEUU un estimado de $150 billones en daños. Huracán Katrina: Ha sido el peor y más caro de todos los desastres naturales en los EEUU. Huracán Rita: Afectó aún más a Louisiana. Huracán Wilma: El más intenso que ha habido en el Atlántico. Nunca han habido tantos huracanes en una estación, en un período de 15 meses 8 de ellos tocaron la Florida.
Jesucristo dijo: “Y todo esto será principio de dolores… Mirad que no os turbéis por que es necesario que todo esto acontezca; pero aun no es el fin.” “Velad pues, porque no sabéis a que hora ha de venir vuestro Señor...Por tanto, estad preparados; porque el hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo:24 ).

domingo, 12 de abril de 2009

La Fe en Cristo Resucitado

La ejecución en una cruz puso en entredicho todas las pretensiones de Jesús. La cruz parecía dejar las cosas claras: Jesús había sido un hombre bueno y justo quizás, pero un hombre iluso totalmente equivocado. Si de verdad Jesús tenía razón al anunciar un mensaje de salvación a los hombres, al garantizar el perdón a los pecadores y al invocar a Dios como Padre, solo Dios lo podía decir. Si en Jesús se encerraba algo único, solo Dios lo podía confirmar. Y lo ha hecho resucitando a Jesús de la muerte.
La resurrección de Jesús es la mejor noticia que podíamos recibir los hombres. Es la resurrección de Jesús la que sostiene y da sentido a nuestra fe. “Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe_ Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, somos los más desgraciados de todos los hombres. Pero no, ¡Cristo resucitó de entre los muertos!” (1 Co 15, 14-20).
La resurrección de Jesús ha sido el acontecimiento decisivo para la fe cristiana. A partir de la resurrección, los cristianos creemos en Dios con una luz nueva, vivimos nuestra fe en Jesús con una profundidad nueva, comprendemos nuestra existencia y nos enfrentamos a ella con una esperanza nueva. Vamos a tratar de comprender un poco la novedad que nos aporta la resurrección de Jesucristo.
A partir de la resurrección de Jesús, los creyentes podemos creer en Dios con una luz nueva. Si Dios ha resucitado a Jesús, quiere decir que Dios es fiel a sus promesas. Dios es incapaz de abandonar en la muerte al que le invoca con fe, como Padre. Si Dios ha resucitado a Jesús, quiere decir que Dios no abandonará a los hombres, no defraudará nunca la esperanza que los hombres pongan en El, no permitirá jamás el fracaso final de aquellos que le invoquen como Padre. En Cristo resucitado, Dios se nos descubre como un Padre fiel a sus promesas de salvar al hombre, un Padre dispuesto a salvar al hombre por encima de la muerte.
En Cristo resucitado descubrimos que Dios es capaz de resucitar lo muerto. Dios no es solamente el Creador. Dios es un Padre, lleno de amor y de vida, capaz de superar el poder destructor de la muerte y dar vida a lo que ha quedado muerto (Ef 1, 18-20).
Se entiende la fe de los primeros creyentes que mantienen su esperanza en medio de esta vida en que todo camina, de alguna manera, hacia la muerte. “No pongamos nuestra confianza en nosotros mismos sino en Dios que resucita a los muertos” (2 Co 1, 9).
Si Dios ha resucitado a Jesús, quiere decir que Dios no es un Dios de muertos sino de vivos. Dios no quiere la muerte sino la vida de los hombres. Al resucitar a Jesús, Dios se nos descubre como Alguien que no permitirá que una vida humana vivida en el amor termine en el fracaso de la muerte. Dios es el futuro que le espera al hombre que sabe amar.
Los primeros cristianos han vivido convencidos de que Dios no permitirá jamás que un hombre que ha vivido como Jesús, desde el amor y para el amor, entregado al Padre y a los hermanos, termine su vida en la muerte. Así escribe uno de ellos: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos” (1 Jn 3,14)
Al resucitar a Jesús, Dios se nos descubre como Alguien que no está de acuerdo con nuestra existencia actual, llena de sufrimientos y dolor, y destinada fatalmente a una muerte que rompe todos nuestros logros y proyectos.
Todavía más. En Cristo resucitado. Dios se nos descubre como Alguien que no está conforme con un mundo injusto en el que los hombres somos capaces de crucificar al mejor hombre que ha pisado nuestra tierra. Al resucitar a Jesús, Dios nos descubre su reacción y su protesta final ante un mundo de injusticia y de violación de la dignidad humana. Así predicarán los primeros creyentes: “Vosotros lo matásteis, pero Dios lo resucitó” (Hch 2, 23-24).
En la resurrección descubrimos los cristianos que Jesús es nuestro único Salvador. El único que nos puede llevar a la liberación y a la vida. “No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” (Hch 4, 12).
El mensaje de Jesús tiene un valor muy distinto al que puedan tener los mensajes de otros profetas. La actuación salvadora de Jesús tiene un valor muy distinto al que pueden tener las de otros liberadores. Dios no ha resucitado a cualquier profeta o a cualquier liberador. Dios ha resucitado a Jesús de Nazaret.
En la resurrección de Cristo hemos descubierto que nuestra vida tiene salida. Hay un mensaje, hay un estilo de vivir, hay una manera de morir, hay Alguien que nos puede llevar hasta la vida eterna: Jesucristo. “A éste le ha exaltado Dios con su derecha como jefe y Salvador” (Hch 5, 31).
La resurrección nos ha descubierto que la muerte de Jesús no ha sido una muerte cualquiera. Su muerte ha sido el paso a la vida de Dios. La resurrección nos ha descubierto que Jesús no era un hombre cualquiera. Dios, realmente es su Padre. Un Padre del que Jesús recibe toda su vida. Por eso, Jesús no ha quedado abandonado en la muerte.
A partir de la resurrección, los cristianos creemos en Jesús, el Hijo de Dios vivo, lleno de fuerza y creatividad, que vive ahora junto al Padre, intercediendo por los hombres e impulsando la vida hacia su último destino (Hb 7, 25; Rm 8, 34).
Si Jesús ha resucitado no es para vivir lejos de los hombres. El Resucitado está presente en medio de los suyos. “Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).
Los cristianos creemos que Cristo vive en medio de nosotros. No estamos huérfanos. Cuando nos reunimos dos o tres en su nombre, allí está El (Mt 18, 20). La Iglesia no es una organización solitaria, una comunidad que camina sola por la historia. Es el “cuerpo de Cristo” resucitado. Es Cristo resucitado el que anima, vivifica y llena con su espíritu y su fuerza a la comunidad creyente (Ef 4, 10-12).

domingo, 22 de febrero de 2009

¿Crisis?...¿dónde, cuándo, cómo?


Albert Einstein decía: “sólo la imaginación es más importante que el conocimiento en los momentos de crisis”. Busqué en mi diccionario Anaya la palabra “imaginar” y decía: “representar mentalmente una cosa y creerla en la imaginación.”
Que definición más cercana a la fe, ya que ésta “es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve” ó además, “creer en las cosas que no son, como si fuesen”.
Para nadie es un secreto que la palabra más escuchada en este tiempo es “crisis”. Constantemente los medios nos bombardean con la crisis financiera, alimenticia, inmobiliaria, ambiental y los comentarios pesimistas de los “expertos” en economía.
Unos opinan: “La economía va a empeorar. Los consumidores más cautos restringieron sus gastos. Los bancos y otras instituciones financieras sufrirán más pérdidas. Pero todos ellos son síntomas reales de la recesión, lo que atemoriza no es un hecho en particular, sino la perspectiva de que las cosas se están descontrolando. El pánico es el enemigo. Antes, las crisis se originaban por escasez y desastres naturales. Hoy son producto de la abundancia.El sistema capitalista ha producido enormes avances en el desarrollo. En un par de siglos crece la riqueza material a una velocidad inconcebible antes en la historia de la humanidad. Sin embargo, la consecuencia no ha sido una regulación planificada racional, dirigida y administrada por la sociedad. El sistema capitalista se organiza en función de la ganancia. Las relaciones entre los hombres se producen a través de ese ente avasallador y dominante que es el mercado, inconmovible ante las preocupaciones y las angustias de los seres humanos”. "Esta crisis dejará numerosas víctimas. El sistema de evaluación de riesgos actualmente en vigor será particularmente afectado", etc.,etc.,etc.
El asunto es que la crisis no termina allí, sino que trasciende y afecta en los hogares y entonces tenemos crisis en las familias, divorcios, familias disfuncionales, rebelión de los hijos, infidelidades, adicciones, “0” confianza en el futuro (delincuencia) y otros problemas.
Paseando por la historia me encuentro que ha habido muchas épocas de crisis y leyendo la Biblia, también. Abraham vivió tiempos de crisis, igual José en Egipto con el sueño del faraón de siete vacas gordas y siete vacas flacas. Elías también vivió tiempos de hambre y sequía. Eliseo y muchos reyes más, pero ninguno de ellos tuvieron temor. Ellos confiaron en Dios.
Las crisis producen temor, miedo, ansiedad y desesperación, pero con el amor de Dios, “no hay temor, porque el perfecto amor, echa fuera el temor”.
Es probable que tú estés atravesando una crisis hoy, estés lleno de susto pensando como salir del problema o pensando tal vez ¿cómo me metí en este asunto y me endeudé demasiado? De seguro sientes que tus acreedores han ordenado tu muerte y quisieras retroceder tu vida para no pasar por lo que estás pasando. No debemos escuchar voces de miedo, sino llenarnos de fe y confiar en Dios.
¿Sabes lo que el miedo y la fe tienen en común? Un futuro que no ha llegado. El miedo cree en un futuro negativo. La fe cree en un futuro positivo. Ambos creen en algo que todavía no ha sucedido. Por tanto te pregunto: ¿por qué no elegir a creer en un futuro positivo? ¿por qué dejar que el miedo sabotee tu alegría y el éxito?
Creo que durante estos tiempos difíciles tenemos que elegir entre dos caminos. El camino positivo o el camino negativo. Le anticipo que nuestra vida no puede estar en dos caminos al mismo tiempo, así que tenemos que hacer una elección y esta elección determina nuestra convicción sobre el futuro, la actitud y las acciones que llevamos a la actualidad. Mi elección va a determinar mi futuro. La voz que estoy escuchando me puede llevar al fracaso o al éxito.
Entre las cosas que marcaron mi actitud para enfrentar la vida, una de ellas data del 1966. Apenas con 15 años, internado en un liceo de Iquique, mi único permiso de salida era el domingo en la tarde para asistir al cine Coliseo o Nacional eran mis preferidos. Fue entonces cuando exhibieron la película “Grand Prix”.
A pesar de que el protagonista era James Garner, Ives Montand se convirtió en mi héroe. Con su actitud paternal, (era el más viejo de los corredores), siempre había sido el campeón. Fue en un momento de crisis: su vehículo había arrollado a personas del público, el futuro con su amante era incierto, los competidores más jóvenes ansiaban destronarlo de su campeonato, una esposa lo agredió porque arrolló y mató a su esposo en su propia casa, cuando lo entrevistan y preguntan: ¿Cuál es el secreto de ganar siempre las carreras y haberse mantenido tanto tiempo como el campeón? Su respuesta marcó mi actitud diaria para siempre:
“Cuando estamos en plena competencia, cuando el fragor de la carrera está al máximo, cuando los nervios están al límite, entonces siempre ocurre un accidente. Alguien choca, alguien vuelca, alguien muere. Entonces asoman las banderas de precaución y todos disminuyen su velocidad por temor al peligro. La pista puede estar obstruida. Es entonces cuando acelero más, al máximo”. No me pida que recuerde con exactitud las palabras, ni exactamente los hechos. Han pasado ya cuarenta y cuatro años, pero en medio de todas las dificultades de mi vida, en medio de todas las crisis que me ha puesto el destino, es cuando más “acelero”, más le pongo empeño, más trabajo, más me esfuerzo, y salgo adelante.
Debemos tener una actitud optimista, concentrarnos en lo que estamos haciendo, hacerlo cada vez mejor y no escuchar voces alarmistas y pesimistas que piensan que a Dios se le perdió el control del mundo o que cualquiera puede meterle “goles de media cancha”
Para terminar, quiero ilustrarlo con una historia: Un hombre que vivía a la orilla del camino, vendía perros calientes. No había radio, ni televisión, ni periódico, no sabía nada de Internet; pero hacía y vendía muy buenos perros calientes. Sólo se preocupaba por la prosperidad de su negocio y colocaba cartelones de propaganda por varios metros del camino. Ofrecía sus productos en voz alta y el pueblo le compraba. Las ventas fueron aumentando y por eso empezó a comprar el mejor pan y las mejores salchichas. También le fue necesario comprar un carrito más grande para atender a la creciente clientela, porque el negocio prosperaba. Sus perros calientes eran los mejores de toda la región. Venciendo la situación económica pudo pagar una buena educación a su hijo, quien fue creciendo y fue a estudiar “economía” en una universidad del país.
Finalmente, su hijo ya graduado con honores, volvió a casa y notó que el papá continuaba con la misma vida de siempre y tuvo una seria conversación con él: “papá, usted no escucha radio, usted no ve televisión, usted no lee los periódicos, usted ni sabe Internet. Hay una crisis en el mundo y la situación de Chile es crítica. El que no haga algo y sepa ahorrar, va a quebrar”. Después de escuchar asustado las consideraciones de su hijo profesional, el padre pensó:
“Si mi hijo es economista, lee los periódicos, escucha radio, ve televisión, sabe Internet, entonces sólo puede tener razón…”
Con miedo de la crisis, el viejo buscó el pan más barato (el más malo)y comenzó a comprar las salchichas más baratas (las peores) y para economizar, dejó de hacer sus cartelones de propaganda.
Deprimido por la noticia de la crisis, ya no ofrecía sus productos en voz alta. Tomadas todas estas precauciones, las ventas comenzaron a caer y fueron cayendo y cayendo y llegaron a niveles insostenibles, hasta que el negocio de perros calientes del viejo que antes generaba recursos hasta para que el hijo estudiara “economía”, quebró.
Entonces el padre muy triste, se dirigió a su hijo con estas palabras: “Hijo, tenías razón, estamos en medio de una gran crisis, bendita sea la hora en que te envié a estudiar economía. Si no hubiera sido por ti, quien sabe que hubiera pasado”…
Puedes ver que nuestras elecciones determinan nuestro destino, este hombre decidió comportarse con un espíritu recesivo, conformista y perdió. En temporadas de crisis no hay que dejarse vencer por el miedo, sino ser creativos. No llenes tu mente de pensamientos negativos, no te autolimites, no caigas en el pánico, llénate de fe y esperanza.
“Si piensas que tus problemas tienen solución, estás en lo cierto; pero si piensas que no tienen solución, también lo estás”.
Hoy es el mejor día para desarrollar tu imaginación y creatividad ante la crisis. Comienza a ver y escuchar oportunidades. Dios tiene cosas grandes para ti, pero eres tú quien elige seguir en el desierto o entrar en la tierra prometida.


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domingo, 15 de febrero de 2009

Los sordos también oyen.


Los buses rugen en la ciudad, echando su mugre por el aire. Los vendedores llaman a los caminantes, garantizando el mejor precio. Un avión vuela arriba, rayando el cielo con una pincelada de tiza blanca, con silbido remoto pero audible. El pito del carabinero rompe toda distracción, mientras señala que todos paren o caminen, según su discreción. Parlantes de alta potencia sacuden las paredes de un hogar que parece discoteca y la sirena de una ambulancia deja recuerdo audible de que en este mundo algunos disfrutan mientras otros sufren. El bombardeo de sonidos a veces nos cansa y anhelamos una caminata larga en un bosque, una orilla de playa o en un parque. Pero, ¿cuál es la alternativa? Creo que confrontados con la facultad de oír o ser sordo, todos escogeremos el poder oír.
Todos los sentidos que Dios ha creado forman parte de un hermoso conjunto de habilidades para que el hombre exprese lo mejor de su humanidad y su lugar como mayordomo de Dios en este mundo. En cuanto al oído, parece que Dios le había dado a Adán en forma audible sus primeros mandamientos. Y sin duda lo primero que Eva oyó en este mundo fue la exclamación de sorpresa y alegría de su marido, ¡ya no cargado de sueño al verla!
Con el oído Adán oyó la voz de Dios, entregándole su misión emocionante como mayordomo del Creador de este mundo. Con el oído Eva escuchó a Adán relatarle como nombró los animales, y como no había encontrado ninguna pareja entre ellos. Con el oído Eva podía escuchar el susurro de su marido: “te amo”.
Pero fue con el oído que Eva también escuchó palabras engañosas emitidas por la lengua partida de la serpiente. Fue por el oído que Adán escuchó el consejo erróneo de su esposa y comió el fruto prohibido. Y fue con el oído que tanto Adán y Eva oyeron con terror las maldiciones de Dios sobre ellos y su expulsión del huerto del edén para siempre. Desde ese día ha existido un defecto en nuestro órgano de oído…no tanto en el sentido físico, sino en conexión con el corazón. Las palabras de Dios siguen siendo emitidas. Dios no ha dejado este mundo desprovisto de su palabra. Y las palabras de cariño, amor y apoyo siguen siendo habladas entre los hombres. Pero nuestro corazón perverso y engañoso ahora tuerce las palabras de Dios y de hombre, a veces rechazando del todo cada una, a veces haciendo burla de ellas.
En el Antiguo testamento, Dios denuncia la “sordera” de Israel, no que no podían oír sonidos y palabras, sino que no oían ni escuchaban la voz de sus profetas. Ya que no querían escuchar la voz de Dios, Dios les quitaría la facultad de oírle y como castigo promete hablarles en otro idioma que no entenderían. (el idioma del opresor ¡Asiria! Ver Isaías 28:11-13).
Jesús, años mas tarde, repite la misma denuncia contra aquellos que lo tenían al frente, le podían oír todos los días, pero torcían y rechazaban lo que decía. Dijo que sus parábolas servirían tanto para crear fe, como para endurecer: “Para que viendo no vean y oyendo no oigan” (Mateo 13:13)
En este contexto encontramos en dos ocasiones que le traen a Jesús personas que el demonio había hecho sordas. ¡Qué casualidad! Precisamente cuando el hijo de Dios camina la tierra anunciando libertad a los que están bajo el dominio del maligno, Satanás bloquea la facultad de oír. ¿podría lograr sus planes malévolos para estas personas? ¿podría mantenerlas atrapadas el tiempo suficiente para que nunca oyeran el evangelio? Parecía que sí. ¿Quién podía sanar un sordo? Nadie había hecho eso. La causa parecía estar perdida. Los propios discípulos de Jesús, quienes habían expulsado demonios y quienes habían hecho proezas para su maestro, no pudieron con este caso.
Pero, el que creó las facultades del hombre, ¿no podrá liberarlas? El que creó el oído, ¿no podrá abrirlo? Dios había profetizado por medio del profeta: “En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas. Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel” (Isaías 29:18-19)
La sanidad de los sordos era mucho más que otro milagro. La sanidad de los sordos señalaba en forma pujante que Jesús había invadido este mundo para hacer oír su voz. Su palabra tendría el poder de penetrar la condición más imposible del corazón humano y de cambiarla.
¿Qué es la sordera moderna? Me pregunto si el deseo de estar siempre bombardeado por ruido, música, la televisión, etc.¿no será una forma de huir de la voz de Dios y de la voz de nuestra conciencia? Muchas personas aborrecen el silencio. ¿Cuál miedo nos agobia que huimos de contemplar la palabra de Dios en silencio? Creo que un análisis de nuestra sociedad encontraría en muchas personas el deseo consiente de ser “sordas”. De allí la creación del bombardeo bullicioso de los medios masivos.
Pero creo que encontramos otra sordera entre los mismos cristianos, que debe ser “sanada” con urgencia. Urge un exorcismo del demonio de la sordera entre los que se llaman “hijos de Dios” y la prueba de ello es que “oyen” muchas palabras bíblicas , pero no son “hacedores” de la Palabra. Jesús dijo que sus discípulos son aquellos que oyen y siguen. Santiago nos insta a ser no sólo “oidores” sino hacedores de la palabra de Dios. La Biblia conoce muy bien la sordera espiritual que practicaban los fariseos. Los datos que yo tengo y los sondeos que he hecho, demuestran que no existe casi ninguna diferencia entre cristianos y no cristianos en las siguientes áreas: la mentira, el chisme, la fornicación entre adolescentes, el uso de la pornografía y el engaño al conyugue. Quiere decir que nuestras iglesias están llenas, pero llenas de sordos.
Pero el problema se agrava más, entre más lo examinamos. El problema de sordera espiritual no es problema que emana de las bancas, sino de los mismos púlpitos. En muchas religiones, sectas, denominaciones o como usted las llame, se han descubierto liderazgos mentirosos, divisionistas, fornicarios, orgullosos, ladrones y engañadores. Esta sordera espiritual ha contribuido en forma poderosa para castrar al pueblo de Dios de su fuerza hoy, a tal grado que hoy muchos se ríen de nuestro mensaje, como si fuéramos unos sordomudos intentando decir algo inteligente sin la capacidad de hacerlo. Somos irrelevantes, casi chistosos o bien patéticos engañando a nadie sino a nosotros mismos.
Ni los payasos toman en serio sus juegos sino que se ríen, pero esta clase de “cristinos”, perdón, cristianos parecen disfrutar este pasatiempo de “payaso religioso”, denunciando con toda seriedad en un lugar lo que salen a disfrutar corriendo al día siguiente. A raíz de esto muchas iglesias se han rendido y sus cultos colaboran para crear más sordera espiritual con una atmósfera más de discoteca que otra cosa y la ausencia casi en absoluto de alguna presentación seria de la Biblia. Ahora, con “la super gracia de Dios” ya no existe el dilema de tratar de cambiar nuestras vidas, sino podemos entregarnos a las pasiones de la carne asegurados que no contaminan el alma.
Sólo un exorcismo pudo librar al sordo atrapado por el poder de Satanás. Tal vez nuestra condición es peor de lo que nos imaginábamos. Los consejos amables con palmaditas en la espalda no lograrán ese exorcismo. Sólo una palabra autoritativa del Maestro lo puede hacer. Esa palabra tiene que oírse primero en nuestro corazón, arrancando la sordera de lo profundo de nuestra alma, quebrantando toda rebeldía. Sólo entonces podremos afirmar: “Los sordos también oyen”.

domingo, 10 de agosto de 2008

salgamos de los calabozos

Salgamos de los calabozos.


Estoy cansado de oír a las personas que lloran y dicen vez tras vez: “Estamos mal, ya no hay solución, ¿qué vamos a hacer?, esta es la suerte del pobre, estamos cag…, la culpa es de los políticos, o del gobierno. Estoy cansado de oír a los que ocultan su imperfección diciendo: “así fui hecho yo”, “así nací”, “así soy”, “soy débil y no puedo evitarlo”, “siempre seré así”.
Bueno, mi vida se dedica integralmente a oír a las personas. Cuando salgo a la calle, raramente habré andado media cuadra sin que alguien me detenga y comience a contarme sus dificultades. Simplemente es así en muchos de nuestra ciudad. Invariablemente, estos muchos echan la culpa de sus dificultades, de sus fracasos, de sus derrotas, siempre a otras personas. Muy a menudo, hasta inventan excusas para sus fracasos, basados en las debilidades que tienen. En conclusión dicen: “Este es mi punto débil. Es mi debilidad”.
¿Se ha preguntado alguna vez porqué tiene que ser ese su punto débil? ¿por qué acepta usted mi amigo la idea de que tiene que ser débil en algún punto? Déjeme decirle que Dios nunca formó la debilidad de nadie. Si la debilidad se ha desarrollado, eso depende de nosotros.
Por ejemplo, un hombre dice que su debilidad son las mujeres. Pero Dios no lo hizo a él con esa debilidad. Su debilidad por las mujeres fue desarrollada y estimulada por él mismo. Otro dice que tiene debilidad por el licor. Sin embargo, él mismo es responsable de que se le haya desarrollado esa debilidad.
Conversando con un convicto, me dijo francamente que él tenía que robar. Esa era la mayor emoción de su vida. Dijo que tenía que hacerlo. Luego trato de excusarse de ese pecado, sencillamente diciendo que él tenía esa debilidad.
Amigo, permítame decirle que Dios nunca colocó tal debilidad en ese hombre ni en nadie. Si se le ha desarrollado la debilidad de robar, se debe a que el hombre la ha desarrollado desde que era jovencito. Tal vez eso, sea el resultado de las malas compañías o la mala educación de sus padres.
¿Qué le pasa a la ciudad de la eterna primavera? ¿Es posible que una ciudad se sienta agotada en su desesperado vivir? ¿Es pecado que se sienta hastiada de todo?¿Qué áreas en la vida de la ciudad pueden verse afectadas por el cansancio y la falta de esperanza? Y ¿Hay solución para todo esto?
El agotamiento de una ciudad no es nuevo. He visto en mis años de vida muchas veces flamear banderas negras en distintos lugares. El agotamiento de Arica tampoco es nuevo, pero quizás ahora se está reconociendo y se está hablando más de él, pero ha existido desde hace mucho tiempo. Darle un nombre a este agotamiento y buscar culpables no resuelve el problema. Por lo tanto dejémonos de tanto analizar, recordar buenos momentos, buscar culpables, revivir el pasado exitoso y pongámonos a trabajar. Este puede ser el primer paso para salir de él.
El agotamiento de una ciudad, a veces es el pecado oculto de sus propios ciudadanos, desde el más pequeño que al bajarse del taxi-bus devuelve el boleto al chofer, sintiéndose generoso de aliarse a una estafa, el propio chofer que hace sabanitas cortas para engañar a su patrón; siguiendo con el empleado medio que paga por una licencia médica y los muy millonarios que han falseado los impuestos, o han hecho su fortuna a través del financiamiento del tráfico de coca, corrompiendo autoridades de toda índole con el soborno y destruyendo a cuanta persona joven o adulto y hasta niños, que caen en la adicción.
¿Sabía Usted que los alcohólicos anónimos tienen un sistema. Tienen una confesión. Cuando uno de ellos habla, las primeras palabras son: “Soy un alcohólico”. A ellos les hace bien confesarlo. Nadie los juzga ni los acusa de sufrir esta enfermedad. Por lo menos quieren sanarse.
Necesitamos un sistema similar para el agotamiento de nuestra ciudad. La humillación que se siente cuando reconocemos que estamos cerca del agotamiento, quizás sea el primer paso para solucionar esta situación.
Los alcohólicos no van a “alcohólicos anónimos” para seguir siendo alcohólicos. Desean mejorar. Algunas de las mismas razones por las que un alcohólico va a una reunión de alcohólicos anónimos podrían ayudar a esta ciudad para sacar su “pecado” del “ropero” e ir a una reunión de “ciudades agotadas anónimas”, si es que existieran.
Quiero decirles a Ustedes que hay un poder, un poder que esta disponible, por medio del cual cualquier hombre o mujer puede vencer sus agotamientos, debilidades e imperfecciones. El punto en que uno tiene que comenzar, es el siguiente: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí; todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5: 17). Y esta autoridad viene del libro más confiable que jamás se haya escrito: Viene del mismo Dios.
Sin duda alguna, este es el pensamiento más grande que se le pueda ocurrir a la mente humana. Es más grande que pensamiento de Descartes; “pienso, luego existo”. Significa que Usted y yo podemos llegar a ser nuevos. Todas estas debilidades que nos han plagado durante años pueden ser destruidas.
“¡Ha!”- exclamarán algunos y se preparan para emitir el recurrente comentario: “Lo que él quiere es que abracemos su religión”. Lo extraño es que abrazar una religión no es la solución. Hablo en serio. El hecho de ser Presbiteriano no lo salvará a usted del pecado. Ni católico, mormón, testigo de Jehová, ni pentecostal.
Las religiones quitan el gozo de pecar, pero el pecado no desaparece, aún está ahí.
Ser indulgente en un pecado que no produce gozo, no es ninguna felicidad. Eso quiere decir que uno tiene suficiente religión para volverse desdichado en su pecado, pero no tiene suficiente religión para dominarlo por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Entonces, ¿dónde está el problema? ¿Es esto todo lo mejor que el Cristianismo puede ofrecer? Algunos teólogos modernos y muchos políticos dicen que esto es lo único. Y entre dientes murmuran: “Dios mío, ten misericordia de nosotros”.
Sabe amigo, Dios no quiere que hagamos hincapié continuamente en nuestros errores, los errores de los demás, nuestra culpa o las culpas de los demás, sino más bien que lo hagamos en su perdón, en su bondad, en su amor, en que Él olvida y que está dispuesto a empezar de nuevo. El puede mejorar nuestra ciudad y restaurar todo lo que desapareció: Los peces volverán y 15 pesqueras no serán capaces de rescatar toda la pesca. Las tierras de los valles renovarán todas sus fuerzas y serán las más productivas de toda América. El cobre, el oro y la plata estarán esperando impacientes beneficiar a esta región, y la cesantía no existirá, porque hasta de Santiago vendrán a buscar trabajo a esta ciudad tan próspera. Las esposas y los hijos ya no verán a su padre cada 15, 20 ó 25 días, pues lo tendrán a su lado para siempre. Las machas volverán a estorbarnos los tobillos cuando nos bañemos en lo que era su balnerio y los clubes de pesca aumentarán. La General motor volverá en cinco años a contratar a los hijos de los que ahora dejó cesantes. La Iglesia tiene que volver a ocupar su lugar, de fidelidad a Cristo, de preocuparse de los afligidos, de ser un sincero y valiente Atalaya y de no contaminarse con la corriente de este mundo. Entonces y sólo entonces, ya no se verán pastorcitos mendigando al estado nacional o comunal, que les regalen bloquetas, equipos amplificadores, terrenos, alfombras, pinturas o que les presten el infocentro, el teatro municipal u otro lugar sin pagar el valor del arriendo correspondiente. Muy por el contrario, las autoridades vendrán a golpear cada puerta de la Iglesia para buscar el consejo de Dios.
Tiene que ocurrir la transacción definitiva de la conversión de esta ciudad de una vez y para siempre.
Supongamos que un niño anda alrededor de su casa continuamente murmurando: “Papá, mamá, tengan misericordia de mí”. Por favor, tengan misericordia de mí”. ¿Sabe Usted una cosa? Esa actitud bloquearía muy efectivamente la relación entre los padres y el hijo.
Exactamente de la misma manera, Dios no quiere que nosotros hagamos continuamente hincapié en nuestro depresivo vivir, sino que lo hagamos en su bondad, amor, perdón y por sobre todo en que Él olvida y restaura. En resumen, no quiere que haga hincapié en mí, sino en Él.
Tiene que producirse la actitud de arrepentimiento. Y tiene que producirse en forma decisiva. La solución viene de parte de Dios, pero el arrepentimiento tiene que sacarnos de la pena y conducirnos al perdón, y este a la vez conducirnos a la comunión con Cristo y la comunión con Cristo al gozo y el gozo de salvación de haber sido aceptado por Cristo para ser nueva criatura. Entonces se cumple que las cosas viejas pasaron, y todas tienen que llegar a ser nuevas. Reconciliémonos con Dios, quitemos el “viejo hombre”, y aunque estemos consientes de nuestras debilidades, estemos más consientes del portentoso poder que nos sustenta. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”(Filipenses 4:13).
Amigos de Arica, en estas palabras no hay derrota. En esta promesa no hay lugar para las debilidades. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Todo, ¿oyó bien? Todo y ¿de dónde viene la fuerza? De Cristo que nos fortalece.
Los cristianos debemos recordar siempre a quien pertenecemos. Repita conmigo: “Yo soy de Él, porque fui creado por Él. “Soy de Él porque fui redimido por Él; “Soy dos veces suyo”: por derecho original y por compra. Soy de Él, y Él me defenderá, me corregirá, y mejorará mi medio entorno. Se deleitará en mí bienestar, porque quiere lo mejor para mí. “Yo soy de mi amado y nadie más tiene ni el derecho ni el poder sobre mí, a menos que esté en conformidad con la voluntad de Él”. “El es mío, y todo lo mío , aunque es poco, es de Él”. “Entrego a Él todos mis temores, mis fallas, mis debilidades, mi condenación y todos mis pecados”. Todo es de Él. Su fortaleza es mi fortaleza; su justicia es mi justicia; su sabiduría es la mía y su santidad y su salvación. Dios Padre es mi Dios, su padre es mi Padre, sus hermanos, son mis hermanos. Y su cielo es mi hogar, pues yo le pertenezco a Él y es mío.
Ciertamente, todos tenemos nuestros calabozos. Todos tenemos nuestras aflicciones. Tenemos calabozos de diversas clases. Algunas veces nos es difícil hallar la gracia de Dios cuando estamos encalabozados. Pero Dios siempre nos dará una gracia, esa gracia que brinda fortaleza. Nada más tenemos que pedírsela. Recuerde siempre esto: “Por caminos de rosas se arrastran los débiles, pero los corazones valientes se atreven a trepar la pendiente”º