viernes, 29 de julio de 2011

!!No todos los pastores o ministros son iguales!!


A pesar de tanta apostasía y mercadería de los falsos ministros del Evangelio, todavía hay siervos de Dios que no han doblado sus rodillas ante Satanás y toda su corrupción. Pastores de Dios en todo el mundo: No teman, si el Espíritu Santo les da testimonio de su auténtico llamado y piedad, no deben tener temor de lo que algunas personas hablen, como sea la persona que desprecia al cristianismo siempre nos maldecirá. Tampoco se turben si debido a la misma ola de apostasía algunos miembros de la congregación se retiran, si tú has presentado buen testimonio delante de ellos no te preocupes, recuerda que las ovejas no son tuyas, por lo tanto el buen pastor se encargara de ellas. Solamente procura que no se retire de tí el Espíritu Santo.

Salmos 37: 21 El impío toma prestado, y no paga.

De acuerdo a las Sagradas Escrituras una de las carecterísticas de los impíos es su falta de honestidad y seriedad, sobre todo cuando se trata de pedir dinero prestado. Pero lo más aberrante es cuando esa mala práctica es hecha por pastores, apóstoles, profetas, reverendos, obispos, músicos o cantantes "cristianos". Lamentablemente tenemos que decir para vergüenza del pueblo de Dios, de que la mayoría de esos sinvergüenzas incumplidores e infiltrados en la iglesia de Cristo, son líderes espirituales encargados de guiar por el camino recto a sus oyentes, no solamente utilizando como herramienta las Escrituras, si no también su testimonio personal.

La palabra de Dios dice en
2 Timoteo 2:15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
Sin embargo esos impíos valiéndose precisamente de esa investidura de "obreros de Dios" se "ganan" la admiración y confianza de los adeptos, de tal manera que cuando piden dinero prestado a éstos, lo consiguen fácil, sin garantías y sin firmas de por medio. ¿Porqué no van a los bancos a solicitar préstamos? fácil respuesta: Porque por ahí no quieren cruzarse, ya que tienen fama de incumplidores y saben muy bien que por más que pongan esa carita de necesidad fisiológica, no conseguirán ni un solo centavo. Sin embargo lo que no obtienen de los prestamistas inteligentes, de seguro en medio de "sus rebaños" hay ovejitas lanudas y dormidas, a quienes es necesario “trasquilar”.

Pueblo de Dios, cuiden su dinero, que mucho les cuesta conseguirlo y recuerden: !!No todos los pastores o ministros son iguales!!

martes, 14 de junio de 2011

¿Por Qué No Hay Avivamiento Hoy?


¿Por Qué No Hay Avivamiento Hoy? es la falta de auto sacrificio, es decir, no queremos abandonar nada para dar todo por el Señor. Esto es mostrado en que debemos de “convertirnos de (nuestros) malos caminos” y “tomar (nuestra) cruz cada día, y seguirlo” (2 Crónicas 7:14; Lucas 9:23). Esto significa simplemente que no podemos continuar viviendo en el pecado y al mismo tiempo reclamar que vivimos para el Señor. Ya ven, amados, así como el agua y el petróleo no pueden mezclarse juntos, es totalmente imposible para la santidad y la iniquidad convivir; o tener comunión. “Porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14).

Por lo tanto, vemos primero, que para que el avivamiento venga tenemos que “convertirnos de (nuestros) malos caminos”. Esto significa que tenemos que abandonar, es decir, convertirnos de la manera que hemos estado viviendo; porque “todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino” (Isaías 53:6) siempre que reincidamos en el pecado. Y ¿qué son “malos caminos” sino en darle la espalda al Señor Jesucristo para vivir “de los placeres temporales de pecados” (Hebreos 11:25) y “amar al mundo, y las cosas que están en el mundo” (1 Juan 2:15)? ¿Digo algo que no es Bíblico? ¡Definitivamente que no! Cada creyente verdadero sabe de experiencia las tentaciones y luchas con el pecado en su vida; y más ciertamente, ellos conocen sus fracasos y reincidencias. Ya ven, amados, lo que Dios dice de Su pueblo antiguo es también verdad de Su pueblo en estos días; y Él tiene toda razón porque quejarse: “Mi pueblo está inclinado a rebelarse contra mí” (Óseas 11:7). Qué santo de Dios no puede decir con el apóstol Pablo: “Y yo sé que en mí (esto es en mi carne) no mora el bien; pues el querer está en mí, pero el hacer el bien no. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que mora en mí” (Romanos 7:18-20).

Sin embargo, tristemente el cristiano por negligencia o desobediencia voluntariosa, en vez de voltear a Dios en busca de la gracia y las fuerzas para resistir la tentación y huir de ella (compare Génesis 39:7-12), se rendirá por el momento del placer del pecado. Una vez que eso sucede, no sólo encontramos que el pecado llega a ser más atractivo y más fuerte, pero ¡también llega a ser más grato! ¡Por eso es que estamos tan susceptibles a reincidir! A causa del pecado que mora en nosotros, ¡lo amamos! Además, endurece nuestro corazón (Hebreos 3:13). Eso en seguida lo hace muy difícil de “convertirnos de (nuestros) malos caminos”; e incluso si somos hechos conscientes de nuestra reincidencia en alguna manera u otra, hallamos que o no queremos volvernos a Él; o ¡no lo podemos hacer de nuestro propio! Además, nuestro amor para el Señor se ha resfriado tanto que ya no hay un deseo cualquier para Él; ¡así como el marido infiel está de su esposa! Él ya no es nuestro “primer amor” (Apocalipsis 2:4); y por lo tanto, no lo buscamos porque estamos tan contentos con nuestro pecado.

No obstante, tenemos que decir, ¡esa es una de las razones porque no hay avivamiento, en un sentido general, en la Iglesia hoy en día! ¡Hay tanta sensualidad, carnalidad y mundanería, no sólo en la Iglesia pero también en el púlpito! Por causa de ello, no hay humildad en las vidas del pueblo de Dios, mucha oración sin en verdad orar; y seguramente, ninguna urgencia para volverse a Dios. La evidencia de esto es visto que en vez los cristianos profesos teniendo un efecto e influencia en todas las áreas de la sociedad; ¡ha sido al revés! Temo que tenemos que decir que mucho de la cristiandad de hoy se ha “conformado a este mundos” (Romanos 12:2) de modo que nuestro testigo para Cristo y el Evangelio ha perdido su poder y belleza. ¡Eso es lo que sucede cuando reincidimos a los “malos caminos” del pecado! ¡Mientras que nos quedemos allí, puede creer que no hay un avivamiento venidero!

Pero, secundariamente, podemos saber que el avivamiento ha venido cuando “tomamos (nuestra) cruz cada día, y (sigamos a Jesús)”. En la reincidencia nos encontramos en un estado muy deplorable; y eso es cuando nuestros corazones están “hastiados de sus caminos” (Proverbios 14:14). ¡Eso siendo el caso no estamos siguiendo a Jesús porque vivimos para nosotros mismos! ¡Pero oh! Cuán diferente es cuando Dios abre las ventanas del cielo y derrama Su gracia y Su Espíritu sobre Su pueblo reincidido; y la promesa será verdad: “Porque yo derramaré aguas sobre el que tiene sed, y ríos sobre la tierra árida; derramaré mi Espíritu sobre tu linaje, y mi bendición sobre tu descendencia; y brotarán como entre hierba, como sauces junto a corrientes de aguas” (Isaías 44:3, 4). Ahora, ¿no te hace esto sediento y te causa que ores como David? “Extendí mis manos a ti; mi alma tiene sed de ti como la tierra sedienta” (Salmo 143:6); o como en el Salmo 63:1, 2 – “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde agua no hay; para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario”.

Por supuesto, tenemos que tener presente que tener “sed” no es Avivamiento____ es una condición que tiene que existir en el cristiano reincidido en orden para que el Avivamiento pueda venir; porque son sólo ésos que tienen sed para Dios que tendrán “aguas derramados sobre ellos”, y son ésos que por la gracia de Dios han sido hechos dispuestos para hacer lo qué 2 Crónicas 7:14 y Lucas 9:23 dicen que debemos de hacer ¡si verdaderamente deseamos Avivamiento! Por lo tanto, tenemos que decir que son sólo ésos que podrán, no sólo de “convertirse de sus malos caminos”, pero también “tomar su cruz cada día, y (seguir a Jesús)”. Quizás preguntará: "¿Cómo sucede esto?" Bueno, recuerda que una planta que se marchita se está secando debido a la falta de agua, pero se revitalizará, se renovará y será restaurada siempre que sea regada. ¡Esto es también verdad en el sentido físico siempre que una sed sea satisfecha con agua refrescante! Creo que podemos aplicar esto espiritualmente. ¡La sed de un reincidente para Dios que es satisfecho por las lluvias celestiales de gracia y bendiciones de Dios definitivamente experimentará el Avivamiento!

Entonces, muy ciertamente, cuando eso sucede ahora el cristiano estará dispuesto, no sólo para “convertirse de sus malos caminos”, pero también “tomar su cruz” para "seguir (a Jesús)"; ¡no importa que! Ahora él es hecho dispuesto para hacer todo eso, para llegar a ser “sacrificio vivo” (Romanos 12:1) para su Señor y Salvador Jesucristo; es decir, para ser lo que él debe de ser en Jesucristo (2 Corintios 5:17). Todo lo que significa el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual será verdad al cristiano que es convertido a Dios, es decir ¡él es Avivado, Renovado, Restaurado; y seguramente, Reformado! Al mismo tiempo, tenemos que notar que esto no será simplemente una experiencia de un día; o mientras que las "reuniones de avivamiento" duren, sino que el Avivamiento verdadero es una obra de gracia de “cada día” sobre el reincidente restaurado para que tome su cruz cada día para seguir a Jesús. Por eso costará mucho en seguir verdaderamente a Jesús cada día, ¿verdad?

Por lo tanto, la pregunta que tenemos que contestar es: ¿Estamos dispuestos de convertirnos de nuestros malos caminos para que podamos tomar nuestra cruz cada día para seguir a nuestro Señor en obediencia a Él y para separarnos de todo lo que es mal ante del Señor? No sólo eso, pero ¿estamos dispuestos a humillarnos, en orar y buscar Su rostro, y de negarnos para que nuestro Dios glorioso mande que las nubes lluevan una vez más sobre Su pueblo reincidido (compare Isaías 5:6)? Oh, pueblo de Dios, vamos a ser serios acerca de ello y permitir que la urgencia de la hora nos traiga a nuestros rostros ante del muy Santísimo con un corazón roto y espíritu contrito por haberle ofendido tanto, implorando la sangre preciosa y la justicia de Su amado Hijo, el Señor Jesucristo, para que Él en Su ira se acuerde de la misericordia (Habacuc 3:2). Sí, amados, vamos a implorar ante Su trono de gracia por la misericordia y gracia para que Él nos “vivifique según su palabra” (Salmo 119:25, 107, 154) como Él prometió: “Entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14); porque como Él dice en otro lugar: “Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos” (Oseas 14:4). ¡ALELUYA!!! Oh, permita que así sea, OH SEÑOR. Amén.

jueves, 26 de mayo de 2011

El Avivamiento.


CUANDO HAY QUE ESPERAR UN AVIVAMIENTO

"¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti? (Salmo 85:6.)

1. Cuando hay falta de amor fraternal y confianza cristiana entre los que profesan ser religiosos, entonces es necesario un avivamiento. Entonces hay una clara llamada de Dios para avivar su obra.

2. Cuando hay disensiones, celos, murmuraciones entre los que profesan ser religiosos, entonces hay gran necesidad de un avivamiento. Estas cosas muestran que los cristianos se han alejado de Dios, y es hora de pensar seriamente en un avivamiento.

3. Cuando hay un espíritu mundano en la Iglesia. Es evidente que la Iglesia se ha hundido en un estado bajo y resbaladizo, cuando se ve a los cristianos que se ajustan al mundo en cuanto a vestido, comportamiento y fiestas, buscando diversiones mundanas, leyendo novelas y otros libros que el mundo lee.

4. Cuando la Iglesia encuentra que sus miembros caen en pecados graves y escandalosos, es el momento de despertar y clamar a Dios por un avivamiento de la religión.

5. Cuando los pecadores son descuidados e indiferentes, es hora de que los cristianos se muevan. Es su deber, no menos que lo es el de los bomberos cuando suena la campana de incendios, en una gran ciudad, el ir a apagarlo. La Iglesia tendría que apagar los fuegos del infierno que alcanzan a los malvados. ¡Dormir! ¿Puede dormir el bombero y dejar que arda toda la ciudad? ¿Que pensaríamos de un bombero asi? Y con todo, su culpa no puede compararse con la de los cristianos que duermen mientras los pecadores que les rodean se van hundiendo en los fuegos del infierno.

6. Si un ministro encuentra que ha perdido en algún grado la confianza de su grey, tendría que trabajar para un avivamiento, como el único medio de ganar la confianza de los suyos otra vez. Y no ya para ganar su confianza, sino que un avivamiento conseguido por medio de él como instrumento restaurará la confianza de los suyos que oran. De modo que si un anciano o un miembro particular de la Iglesia encuentra a sus hermanos fríos hacia él, sólo hay un modo de restaurarlos. Es siendo avivado él mismo, vertiendo desde sus ojos e irradiando de su vida el esplendor de la imagen de Cristo.

El hecho es, que los cristianos tienen más culpa de no ser reavivados que los pecadores de no ser convertidos. Por

Charles G. Finney

domingo, 1 de mayo de 2011

ULTIMO MENSAJE ANTES DE MORIR.


¡CUIDADO! UN EVANGELIO FALSO ESTA DESTRUYENDO EL CRISTIANISMO BÍBLICO



Por: David Wilkerson



“Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes. Entonces le llamó y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo” (Lc. 16:1-2).

Jesús habló de cierto hombre rico que oyó un reporte de que uno de sus mayordomos estaba malgastando sus posesiones. Así que lo llamó a que le diera cuentas, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Entrega cuenta de tu mayordomía, porque ya no serás mayordomo”.

Esta parábola es muy importante para el cuerpo de Cristo ahora. Es la trágica historia de un siervo de Dios que pierde su poder y unción y termina ofreciendo un evangelio rebajado y barato. El hombre rico de esta parábola es Cristo mismo en quien moran todas las riquezas de gloria. El mayordomo que está siendo despojado de la autoridad es cualquiera a quien le ha sido confiada la Palabra de Dios, pero que ha sido hallado culpable de desperdiciar los recursos de su Señor.

Este mayordomo era culpable de malgastar las posesiones de su señor, una acusación que se podría hacer en nuestros días en contra de multitud de ministros, de obreros cristianos y de ovejas. ¡Qué desperdicio vemos en el reino de Dios hoy en día!

1. Los Elegidos de Dios desperdician tiempo, el más precioso recurso que el cielo pudo confiar a la humanidad.

Los pastores ungidos de Dios, maestros y evangelistas son tan culpables como las multitudes del redil que sólo buscan los placeres. Los mayordomos del evangelio deberían estar redimiendo el tiempo y no malgastándolo en pasatiempos, deportes, recreación y la televisión. Muéstrame un hombre de Dios que se sienta enfrente del ídolo de la televisión, desperdiciando horas preciosas, perturbando su alma y su mente con la corrupción del infierno, y yo te mostraré a un mayordomo injusto a quien Dios traerá a cuentas y le despojará de toda autoridad espiritual.

Este mayordomo se consintió a sí mismo. El tomó los recursos de su amo y se los derramó encima. Uno pensaría que todas las riquezas eran solamente suyas, por la manera en que se gastaba los recursos y en que se consentía a sí mismo.

Hoy vemos este triste espectáculo en la iglesia, a cristianos yendo de un lado para otro, desperdiciando los recursos divinos sin saber que Dios les va a pedir cuentas por ese desperdicio.

2. El poder, otro de los gloriosos recursos de Cristo, está siendo egoísta y tontamente malgastado.

Los reyes del poder en la casa de Dios son aquellos que malgastan el poder de su amo para justificarse a sí mismos. Quieren ser conocidos y respetados como profetas, como los hombres del momento, buscados como poderosos guerreros de fe, acción y poder. Aman el aplauso de los hombres, la adulación como para un héroe; les gusta ir por ahí oyendo esas palabras de auto aprobación. “¡Miren, ahí está! ¡Ahí va ese poderoso hombre de fe, acción y poder!” Pablo denunció esa adulación a ministros. Debemos dar honor a quien honor merece, y ése es ¡solamente Cristo!

Los creyentes sin discernimiento hacen pequeños dioses de los autonombrados profetas, sanadores, y maestros de nuevas revelaciones.

El poder malgastado está corrompiendo al ministerio y la casa de Dios. Los cristianos superficiales son atraídos al poder como las abejas a la miel. Y una terrible acusación en contra de la iglesia apóstata es oír a los cristianos decir: “¡Qué bárbaro, qué poder tiene!”, en vez de susurrar con santa reverencia: “¡Está lleno de Jesús! ¡Jesús se revela en él maravillosamente! ¡Hace a Cristo real!”

El verdadero mayordomo del evangelio no busca el poder para demostrarlo enfrente de multitudes curiosas. Las multitudes pueden ver la fuerza del poder sanador de Dios, como cuando Jesús sanaba a los enfermos. Sin embargo, a Él le oían decir una y otra vez: “No le digas a nadie”. Dios le confía su mayor poder a aquellos que van a los hospitales, a las calles, a los hogares, y en secreto, lejos de los ojos de aprobación y de los aplausos, derriban fortalezas, atan a los demonios y libertan a los cautivos, sanan a los enfermos y son verdaderos y desconocidos ministros del poder sanador de Cristo. El verdadero don de sanidad no se manifiesta en una atmósfera de espectáculo, sino que se manifiesta solamente cuando es usado por siervos humildes que son completamente celosos de la gloria de Dios, como Cristo lo era.

Un poco del santo poder de Dios que no es usado o aprovechado solamente para la gloria de Cristo es un desperdicio. Es un mayordomo injusto gastando para sí mismo lo que no le pertenece. Sin embargo, aún hay hombres que se levantan grandes nombres para sí mismos, robándole la gloria y el poder al Señor, para engrandecerse ellos mismos.

3. La fe es otro recurso de Cristo que está siendo desperdiciado por los cristianos hoy en día.

¡Toda la fe verdadera proviene de Cristo! Cuando hablas de todas las riquezas de Dios en Cristo Jesús, debes incluir la fe. Somos salvos por la fe de Cristo. Pero la preciosa fe que debería haber sido cuidadosamente invertida, está siendo desperdiciada en trivialidades. Los héroes del capítulo once de Hebreos se apropiaron de su fe para conquistar reinos, tapar la boca a los leones, extinguir el poder del fuego, poner en fuga a los ejércitos del enemigo, ejecutar actos justos, recibir a sus muertos de regreso, y finalmente, para soportar torturas, vituperios, azotes, prisiones y cárceles.

¡Hoy la fe de Cristo es a menudo desperdiciada en egoísmo! ¡Logros personales, éxito, aumento de bienes, riquezas terrenales y prosperidad sin límite, con perfecta salud y una felicidad sin mancha!

¿Por qué será que los cristianos pueden invertir todas las clases de fe en un intento de llegar a ser prósperos y felices, pero no pueden tener fe para que su casa y sus vecinos sean salvos? ¿Por qué tan poca fe para recibir la santidad de Cristo? ¿Por qué tan poca fe para evangelizar a un mundo perdido?

Uno de estos días, muy pronto, Dios nos va a poner de espaldas contra la pared y nos va a pedir cuentas de la forma en que manejamos Su preciosa fe. ¿La gastamos sólo en trivialidades, como si la fe sólo existiera para hacernos la vida más fácil? ¿No nos preguntará el Señor, con ojos penetrantes, por qué no usamos sus riquezas sabiamente? ¿Qué pasará en el tiempo que viene pronto, cuando legiones de demonios sean soltados sobre esta generación, y los gobernadores de las tinieblas extiendan sus reinos siniestros, y furiosas tentaciones; cuando los ejércitos de Satanás vengan en contra de nosotros, y los burladores y los torturadores y los anticristos se levanten para acosar a los hijos de Dios? ¿Estará el pueblo de Dios, los mayordomos de Dios, en la línea del frente haciendo una gran demostración de fe para la gloria de Cristo, o estarán de pie delante del Juez para ser despojados y echados fuera por malgastarla? ¡Señor, ayúdanos!

LA GRAN LECCIÓN

La gran lección de esta parábola va más allá de la tragedia de una iglesia que desperdicia las riquezas de Cristo en intereses egoístas; va hacia el pensamiento corrupto de los mayordomos cristianos que han sido despojados de la autoridad divina. Los mayordomos del evangelio que desperdician el tiempo, la fe, el poder y otros recursos divinos van, por consiguiente, a perder su autoridad espiritual en Cristo y van a ser libres para comprometerse con sus propios planes y proyectos. Perderán su unción y se arrastrarán inventando un evangelio que perpetúe sus propios intereses.

“Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía” (Lc. 16:3).

Los mayordomos que malgastan la riqueza de su amo y pierden la unción llegan a estar completamente dedicados a su propia supervivencia.

Ya no es su interés principal: “¿Qué puedo hacer por el Señor?”, sino, “¿Qué puedo hacer por mí?”. Esto incluye tanto a discípulos como a ministros.

Le pregunté al espíritu Santo por qué este mayordomo no se arrepintió simplemente y se arrojó en la misericordia de su amo. ¿Por qué salió y empezó a planear y a hacer proyectos para protegerse a él mismo y su futuro? Yo creo que la respuesta es que había ido muy lejos y se había colocado más allá de la redención. Sus propios intereses le habían endurecido, se había entregado a un corazón dividido. Si crees que los predicadores centrados en sí mismos y los discípulos nunca están más allá de salvarse, no conoces la Biblia. Así eran Ananías y Safira; también Alejandro e Himeneo a quienes Pablo entregó a Satanás para que otros temieran; también aquellos de Romanos 1, que cayeron de la fe a la profundidad de una mente reprobada.

Te lo digo con dolor en mi corazón, que ahora ya hay ovejas, ministros y ministerios que han sido desechados por Dios. Estos son los que han sido engañados por espíritus mentirosos, habiendo sido advertidos una y otra vez por el Espíritu Santo y por los profetas de Dios, de que se arrepintieran y que se humillaran. Ellos fueron absorbidos por el egoísmo; empezaron a fornicar con madera y piedras, se convirtieron en constructores de templos y de monumentos de realizaciones personales; y rechazaron una vida de quebrantamiento y humildad. ¡Dejaron el closet de oración por sus intereses y por la obra de sus manos! Temerariamente malgastaron el dinero de Dios, la fe de Dios, el tiempo de Dios y el poder de Dios.

Por toda la nación, oigo de gente santa de oración, la misma cosa que oigo de mi Padre del cielo. Aquellos que están caminando con Dios, viviendo en el Espíritu, instintivamente sienten que Dios ha descubierto, y que deplora, todas las abominaciones en la iglesia, en el púlpito, en las predicaciones y en algunos ministerios populares.

No todos son corruptos, ¡gracias a Dios! Hay un remanente creciente de santos y ministerios que se han vuelto a la justicia y a la oración. Pero el verdadero cuerpo de Cristo debe orar por sabiduría divina para discernir a aquellos que ya han sido despojados de la autoridad espiritual y de la unción. Un mundo creciente de cristianos de oración ahora comparten el mismo dolor de Dios por toda la mezcla con el mundo, y sus corazones claman que Dios trate esto pronto. ¡Creo, sin lugar a dudas, que está a punto de hacerlo! Si Dios puede hacer caer a Babilonia en una hora, seguramente puede limpiar esta mezcla en Su templo en un momento.

La mayor parte de los mayordomos modernos que han sido despojados por Dios de todo servicio espiritual no son tan sabios como el mayordomo injusto, no se dan cuenta de que ya todo terminó. No se han dado cuenta de que ya han sido despojados de su mayordomía. Pero tú te puedes dar cuenta que se acabó, por los planes y proyectos que presentan centrados en el hombre. Los intereses de Dios ya no son lo más sobresaliente, ahora lo único importante para ellos es su próximo proyecto. Terminan un proyecto de hombre solamente para lanzar otro más espectacular que el anterior.

Mi corazón clama: “¡Oh, mi bendito Señor! ¿Cuándo se despertará el pueblo de Dios y empezará a discernir que todo ese loco gastar, esa construcción, y esa mentalidad mundana representan un despilfarro hecho por cristianos y por ministros que ya han sido desechados por el Espíritu Santo y que están a punto de ser llamados a cuentas? ¿Cuándo dejará el pueblo de Dios de aguantar tal tontería? ¿Cuándo se despertará el cuerpo de Cristo y gritará en contra de esto y dirá: ¡Basta!” No hay ya profetas de Dios en la tierra? ¿No quedan pastores con suficiente discernimiento del Espíritu Santo y con autoridad espiritual para despertar a esta gente respecto a ese peligroso desperdicio de los recursos de nuestro Señor? Es triste, pero es cierto, que en algunos de los más conocidos ministerios del país hoy en día, ni con mucho se escucha la verdadera Palabra de Dios. Yo no soy juez, pero por sus hechos es patente que algunos están más allá de la censura, cegados por sus propios consejeros, cegados por ambición, cegados por los dioses del éxito y el poder.

Algunos de ellos no recibirían un solo profeta hoy en día, están tan altos y son tan poderosos, están tan confiados en sí mismos, tan ricos, tan influyentes, tan establecidos en sus caminos, tan comprometidos con sus propios planes y proyectos, que no pueden escuchar nada.

¡Sus ojos están cerrados, sus oídos no oyen, y no saben que la gloria se ha ido y que Icabod ha sido escrito sobre sus puertas! Y tan cierto como que el mayordomo injusto fue derrocado, así también ellos caerán. Dios va a cortar el suministro y va a hacer una cosa tan sorprendente que los oídos de todos los que lo oigan van a retumbar.

Llamo a todos los santos que oran en toda la tierra que empiecen a ayunar y a orar por la limpieza dentro de la casa de Dios y entre sus ministros y ministerios. Que empiece conmigo y con el ministerio a mi cargo. Yo necesito esta purificación tanto o más que todos los otros. Ora porque el fuego santo de Su santidad llene de temor todos los púlpitos. Ora para que Dios salve los ministerios que aún pueden ser salvados, que Dios humille y rompa las voluntades necias de los hombres centrados en ellos mismos, que haya arrepentimiento y un regreso a la pureza y a la honestidad. Ora para que ellos respondan pronto. Únete a todos los otros santos que oran. ¡Que ya no se malgasten los recursos de Dios! Ya no más alianzas con aquellos que no tienen preocupación por los intereses de Dios, sino que usan a otras personas para aumentar sus intereses egoístas. ¡Ya no más confiar en aquellos que ofrecen un evangelio barato y de oferta!

¡Dios danos profetas y pastores y evangelistas, puros, separados, quebrantados, que se den completamente para la gloria de Jesús, que puedan tronar en contra del pecado y de la corrupción y hagan temblar a los adúlteros, a los que se divorcian, a los laicos y ministros tibios en la casa de Dios! Creo que el pueblo de Dios está clamando por líderes que sean ejemplo de santidad, y que los conduzcan a caminar más profundamente con Cristo. Creo que la congregación está más hambrienta de Dios que muchos del púlpito. Algunos ministros jóvenes me dicen que no pueden encontrar a hombres ancianos de Dios a quienes puedan mirar como modelos de santidad y pureza. La gente quiere moverse en Dios, quieren fuego en el púlpito y convicción en las bancas. Quieren que el Espíritu de Dios despierte a sus iglesias y los saque de la corrupción. Al menos, eso es lo que oigo de los que me escriben.

UN EVANGELIO BARATO, CARENTE DE COMPROMISO

Este mayordomo despilfarrador dijo: “Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas” (Lc. 16:4)

Procedió a llamar a todos los deudores de su amo y les ofreció tratos con tarifas reducidas. Al deudor que debía a su amo cien medidas de aceite le decía que sólo pagara cincuenta. El redujo el trato de otro deudor que debía cien medidas de trigo. Le dijo que sólo necesitaba pagar ochenta medidas. Les ofreció a todos los deudores atractivas rebajas en los tratos.

Cuando el Espíritu Santo se va de un hombre o de un ministro, y él toma el control, toda clase de convenios se ofrecen a los deudores. Es por eso que estamos oyendo ese evangelio barato y rebajado desde tantos púlpitos.

Ahora hemos llegado al corazón del mensaje de esta parábola. Estos mayordomos que han sido despojados, van por ahí haciendo tratos rebajados con deudores que andan buscando una forma de pago barata. ¿Quién quiere pagar el precio completo de la redención cuando hay en pie una oferta de saldar la cuenta con una salvación barata? ¿Quién quiere llevar los sufrimientos de Cristo cuando puedes “cumplir” con menos? ¿Por qué soportar la muerte, la cruz, el oprobio y el rechazo cuando simplemente, reclamas tus derechos y puedes volar justo hasta el paraíso sin pena ni sacrificio? ¡Santos, alíñense -es tiempo del evangelio basado en tratos baratos-!

¡Quédate enfrente de tu televisión, llena tu alma y tu mente con toda la porquería de los pozos del infierno, sigue adelante, disfruta el cine escandaloso, el teatro para adultos; corre con la multitud, bebe, fuma, ve a centros nocturnos, cuenta chistes groseros; divórciate, haz trampas, fornica; gasta, compra y endrógate; no ores, no ayunes, no clames, no hables de cargas, de santidad y de apartarse del mundo! ¿Por qué? ¡Porque es el día del evangelio barato y rebajado, sin dolor, sin poder, contaminado! Se ofrece diariamente por radio, por televisión y en cruzadas y en las iglesias por todo el mundo.

“Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente... Y yo os digo: Ganad amigos pro medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas” (Lc. 16:8-9)

Que quede esto claro. Dios no está alabando el mal proceder del mayordomo, ni está recomendado sus acciones como tales. El sólo recomienda la forma astuta en que el mayordomo injusto se condenó a sí mismo. El amo alabó la manera en la que selló su ruina. En otras palabras: “Tú pensaste sabiamente en ofrecer estos tratos rebajados. Pero cuando todo se venga abajo, y se vendrá, tú y todos los que participaron contigo en tus ofertas deshonestas, serán enviados a los lugares donde habita Satanás”.

Lo que Dios nos está diciendo es que no hay atajos, no hay consagraciones a medias, no hay caminos fáciles a la gloria, o sin dolor. Vamos a pagar el precio completo, esto significa que tomemos nuestra cruz, nos neguemos a nosotros mismos y lo sigamos a El hasta la plenitud de la vida de resurrección. En el día del juicio todos los mayordomos despojados y sin poder se van a parar delante del trono del juicio de Jesús, mirando no sólo sus ojos llameantes sino que también verán a los pobres hijos perdidos del reino a quienes ellos engañaron con ese evangelio parcial. ¡Qué alarido será oído! Ellos rechazarán a sus falsos profetas, gritando: “¡Falso! ¡Impostor! ¡Pastor cruel! ¡Hijo de Icabod! ¡Inventor de mentiras! ¡Nos heriste con ceguera con tus medias verdades!”.

Todo lo que le puedes elogiar a algunos hombres de Dios y a ciertos ministros hoy en día, es que su astucia y su ingenio están proveyendo para ellos y sus seguidores un camino con Jesús a un precio de oferta. Y es astuta la manera en que las Escrituras son torcidas y entrelazadas para hacer que suenen correctas y aprobadas por Dios. Han ido ya tan lejos que muchos pueden pecar a voluntad y no ser convictos de pecado. Pueden decir con el Israel apóstata, “Librados somos para seguir haciendo todas estas abominaciones” (Jer. 7:10). Doctrinas de demonios y doctrinas de falsa seguridad son ofrecidas a aquellos que escogen vivir vidas carnales y sensuales.

El mayordomo injusto pensó que había asegurado su futuro, pero era una falsa seguridad. El seguía siendo el mismo hombre permisivo, tramposo y sensual que siempre había sido, y los amigos que iban con él eran de su misma naturaleza, todos ellos cegados por una falsa seguridad. Puedes estar seguro que pagó un alto precio por su engaño. ¿Quién puede dudar que el amo rechazó los tratos rebajados que ofreció el mayordomo injusto? Yo creo que el amo demandó el precio completo.

Dios le dijo a la iglesia de Laodicea, tan llena de bienes y que alardeaba de no tener necesidad de nada, en realidad eres desventurada, pobre, miserable, ciega y desnuda. Y hasta que no renuncie a toda la tibieza, Dios la vomitará de Su boca a ella y todo lo que representa. Este hecho espantoso ya está sucediendo.

¡Dios danos mayordomos fieles! Danos santos en el púlpito y en las bancas que se vuelvan al Señor con todo su corazón, que rompan sus ídolos, y caigan contritos delante de Tu presencia. Y Dios, vuelve a traer el evangelio de justicia, de separación del mundo, y mandamientos santos de amor, y levanta ejércitos de vencedores que alisten sus lámparas y se preparen para recibir al Novio. Dios, llévanos a la Cruz, a la muerte de nosotros mismos, a reconocernos muertos al pecado por fe, y a la resurrección en el reino de Vida Eterna en Cristo. Amén